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DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]



Autor Tema: DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]  (Leído 3665 veces)

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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #30 en: Agosto 07, 2015, 09:50:11 am »
Jejejej solo era para darle algo drama.  ╰( ̄▽ ̄)╭

I got a fucking problem. if finding somebody real ia your fucking problem, that's my fucking problem....

                       Milaras21

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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #31 en: Agosto 26, 2015, 09:21:46 am »
La Luna Pálida

En la última década y media se ha vuelto infinitamente más fácil obtener exactamente lo que se busca con sólo un par de tecleos. Internet ha simplificado demasiado el uso de un ordenador para cambiar la realidad. Un vergel de información está a sólo un motor de búsqueda de distancia, hasta el punto de que es difícil imaginar una vida diferente.

Sin embargo, hace una generación, cuando las palabras Streaming y Torrent no tenían sentido salvo en conversaciones sobre agua, la gente se veía cara a cara para formar grupos de intercambio de software, cambiando aplicaciones y juegos en diskettes de 5″1/4.

Por supuesto, la mayoría de encuentros eran un medio para que los individuos hicieran intercambios frugales entre ellos de juegos como King’s Quest o Maniac Mansion. Sin embargo, una serie de talentos nacientes de la programación diseñaron juegos para distribuirlos entre sus círculos de contactos, que a su vez los irían pasando hasta que, si era lo bastante divertido y estaba bien diseñado, un juego independiente acababa encontrando un lugar en las colecciones de aficionados de todo el país. Pensad en ello como el equivalente a los videos virales en los años 80.

Luna Pálida, por otra parte, nunca salió del área de la bahía de San Francisco. Todas las copias conocidas se han perdido hace tiempo, todos los ordenadores que lo ejecutaron se encuentran enterrados bajo capas de basura y poliestireno. Este hecho se atribuye a un número de abstrusas decisiones de diseño tomadas por su programador.

Luna Pálida era una aventura textual al estilo de Zork and the Lurking horror, en una época en la que este género estaba quedando pasado de moda. Una vez ejecutado el programa, el jugador se encontraba con una pantalla completamente vacía, con la excepción del texto:

– Estás en una habitación oscura. El brillo de la luna entra por la ventana.

– Hay ORO en la esquina, junto a una PALA y una CUERDA.

– Hay una PUERTA al ESTE.

– ¿Comandos?

Así empezaba el juego que el escritor de un fanzine perdido hace tiempo describía como “enigmático, sin sentido y completamente injugable” Los únicos comandos que el juego aceptaría eran COGER ORO, COGER PALA, COGER CUERDA y IR ESTE, y el jugador se encontraba después con lo siguiente:

– Cosecha tu recompensa

-LUNA PÁLIDA TE SONRÍE

– Estás en el bosque. Hay caminos al ESTE, NORTE y OESTE

– ¿Comandos?

Lo que enfureció rápidamente a los pocos que lo jugaron era la naturaleza confusa y llena de fallos de la segunda pantalla – sólo una de las direcciones era la correcta. Por ejemplo, en esta ocasión, un comando para ir a cualquier dirección que no fuera NORTE llevaría al bloqueo del sistema, obligando a reiniciar el ordenador entero.

Más allá, las pantallas subsiguientes parecían limitarse a repetir el texto, con la única diferencia de las direcciones disponibles. Peor aún, los comandos habituales de las aventuras textuales parecían ser inútiles. El único comando no relacionado con el movimiento aceptado era USAR ORO, lo que provocaba que el juego mostrara el siguiente mensaje:

– Aquí no.

USAR PALA, lo que mostraba:

– Ahora no.

Y USAR CUERDA, que escribía:

– Ya has usado eso.

La mayoría de los que lo jugaron superaban un par de pantallas antes de hartarse de reiniciar su ordenador y tiraban el disco por ahí, describiendo la experiencia como una farsa chapuceramente programada. Sin embargo, hay una verdad universal sobre los ordenadores, sin importar la época: Algunos de sus usuarios tienen demasiado tiempo libre en sus manos.

Un joven llamado Michael Nevins decidió ver si había más en Luna Pálida de lo que se veía a simpe vista. Cinco horas y treinta y tres pantallas superadas a base de ensayo y error y desenchufes después, finalmente consiguió llegar a una pantalla que mostraba un texto diferente:

– LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

– No hay caminos

– LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

– El suelo es blando

– LUNA PÁLIDA SONRÍE AMPLIAMENTE

– Aquí

– ¿Comandos?

Pasó otra hora hasta que Nevins dio con la combinación de comandos correcta que le permitió avanzar aún más; CAVAR HOYO, TIRAR ORO y LLENAR HOYO. Esto hizo que la pantalla mostrara:

—— 40.24248 ——

—— -121.4434 ——

Momento en el que el juego dejó de aceptar comandos, obligando a reiniciar el ordenador una vez más.

Después de mucha deliberación, Nevins llegó a la conclusión de que los números hacían referencia a líneas de latitud y longitud – las coordenadas llevaban a un punto en el bosque salvaje que dominaba el cercano Parque Volcánico Lassen. Ya que poseía mucho más tiempo libre que sentido común, Nevins estaba deseando ver a Luna Pálida por su final.

Al día siguiente, armado con un mapa, una brújula y una pala, navegó por los caminos del parque, observando impresionado que cada giro correspondía con los que había tomado en el juego. Pese a que al principio se arrepintió de cargar con la herramienta de cavar, la similitud del camino no hizo más que confirmar que su viaje terminaría con él cara a cara con el tesoro enterrado del excéntrico programador.

Sin aliento después de la complicada lucha con las coordenadas, se encontró agradablemente sorprendido dando tumbos por un camino de polvo suelto. Cavando tan emocionadamente como él lo hacía, sería comprensible decir que se sorprendió mucho cuando sus pesados golpes desenterraron la cabeza en avanzado estado de descomposición de una niña de cabello rubio.

Nevin informó rápidamente a las autoridades. La chica fue identificada como Karen Paulsen, de 11 años, cuya desaparición fue denunciada un año y medio atrás al Departamento de Policía de San Diego.

Se llevó a cabo una investigación para encontrar al programador de Luna Pálida, pero el área gris y anónima en la que los círculos de intercambio de software operaban llevó irremediablemente a multitud de caminos sin salida.

Se sabe que los coleccionistas han ofrecido verdaderas fortunas por una copia de Luna Pálida.

El resto del cuerpo de Karen nunca fue encontrado.


Que tengan lindas pesadillas...



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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #32 en: Septiembre 16, 2015, 05:29:04 am »
Siempre estarás a mi lado

Ahora… solo camino este valle de las sombras, en busca de un amor perdido, a ciegas en un mundo donde predomina la oscuridad, sosteniendo la mano de la nada, y este dolor en el pecho que a cada segundo me carcome, al darme cuenta de la más grande mentira de mi existencia, dolor… solo eso, los recuerdos que aún conservo son como látigos que atraviesan una y otra vez mi mente, debido a eso… a eso que marco mi vida, marco mi muerte, e hizo una barrera para vagar entre ambos mundos, morí este día y estoy dispuesto a morir una vez más, para así poder llenar este vacío, para ver si logro salir de este agujero, este sendero, donde se que las mas tenebrosas sombras quieren llevarme con ellas, arrastrarme a donde pertenezco, por que se que cometí un error, y aun así quiero escapar de este lugar, no es miedo, es… AMOR, solo, en este ciclo al que estoy condenado a existir más no a vivir, para que entiendan mejor, les contare desde donde mi vida comenzó a cambiar y gracias a quien estoy en esta tortura infinita.

                     Hermosa como ninguna, belleza sacada de las historias de ángeles y hadas más hermosos que jamás poblarían la tierra, piel de porcelana pura, tensa y liza, luz radiante proveniente de sus oscuros ojos, que se podría mirar su alma si ella lo permitiera, algo inexplicable, sonrisa delicada y perfecta, reflejo de confianza sobre sí misma, un cuerpo tan sencillo pero llamativo a la vez que haría pecar a cualquier dios supremo que domine este mundo, su cabello como el fuego, al que la briza acariciaba solo avivando aquellas llamas, pero tuvo que cautivarme a mí, justamente a mí, su nombre es Brit, un sinónimo de perfección diría yo.

                     La conocí un día que tuve que salir tarde del instituto, siempre era el último en realizar las actividades debido a que me resultaba difícil poder concentrarme durante las clases, cualquier cosa lograba distraerme, solo tenía un amigo llamado Ángel, el único que entendía mis cosas, los demás solo se burlaban de mi a mis espaldas, no tenía a mas nadie, estaba condenado a vivir solo, nunca conocí a mi madre, nos dejo a mi padre y a mí cuando todavía era un bebe, mi padre tuvo un accidente donde perdió la vida cuando yo tenía 16 años, desde entonces he sobrevivido solo, Ángel era el único que sabía eso sobre mí, retomando el tema, ese día Salí tarde de clases, y vi llegar un autobús, al parecer traían a varios estudiantes de intercambio, ella fue la última en bajar, ninguno traía uniforme, ella solo tenía su cabello suelto, que le llegaba hasta su cintura, una camisita descotada y pequeña, que hacía que se marcara muy bien aquella figura, y un pantalón que hacia juego con su cabello,  no pude dejar de mirarla, incluso Ángel se dio cuenta, y golpeo mi hombro para que yo volviera a tierra, y lo hice, pero por lo que vi, ella solo pareció verme y se dirigía a mí, pero no, abrazo y beso a un tipo detrás de mí, no sé lo que sentí en ese momento, quizá fue odio, por primera vez sentí odio, me sentí como un idiota, al fin y al cabo, ella nunca se fijaría en mi, un hombre de cabello largo, vestido de negro, personalidad cambiante, al cual todos fastidiaban por mis gustos, era mejor que no me hiciera ilusiones con ella.

—A poco te llamo la atención la chica nueva, vamos esta fuera de tu alcance, mírala— dijo Ángel, como siempre y sus comentarios fuera de lugar, solo lo mire sin decir nada y golpee su brazo, lo que entendió que fue para caminar a casa, el vivía en la misma dirección que yo y unas tres casas antes de la mía.

                     No hablamos durante todo el camino a casa, por más que no quería solo pensaba en esa chica, Ángel solo dijo que lo dejara así, que no añadiera otra cosa a la lista de desilusiones a mi vida, pero pronto entendería el por qué de esas palabras.

Al día siguiente al llegar a clases a mi lado había otro lugar disponible, pero estuvo vacio hasta la mitad de la clase, pues llego aquella chica y la tutora pidió que se presentase

—amm, hola, mi nombre es Brit, llegue tarde porque estaba un poco perdida, no encontraba el aula, tengo 17 años y seré su nueva compañera de clases por un tiempo— dijo con aquella sonrisa coqueta que poseía y jugando con su cabello.

                     Muchos reían, lanzaban al aire los típicos piropos asquerosos que dicen todos, yo solo me quede contemplando su voz, su bella voz, supe su nombre en ese momento y supe que jamás lo olvidaría, la tutora le hizo la seña para que procediera a su asiento asignado, el cual era el que estaba a mi lado.

—siento haber interrumpido la clase, espero no ser una molestia al parecer me ha tocado a tu lado, espero llevarme bien contigo ¿cómo es tu nombre?— dijo dirigiéndose a mí con baja voz

—Si quieres llevarte bien con todos deberás elegir mejor tus amistades, creo que yo no soy una buena opción para comenzar, tarde o temprano terminaras dándome la espalda, pero mi nombre es Skylar— no sé ni por que pronuncie esas palabras, quizá eran los nervios, pero hable sin siquiera mirarla.

—Skylar he… tienes un nombre interesante, y solo pedí llevarme bien contigo, no matrimonio solo quiero ser tu amiga ¿vale?—  dijo sonriendo

—Ok Brit está bien, no tengo muchos amigos quizá haga falta tu compañía— mire sus intensos ojos y pude perderme por unos minutos en su mirada.

                     Así pasaron varias semanas, solo hablamos durante las clases, me contaba algunas cosas sobre ella, la estaba conociendo, y sentía que me conocía, pero al fin y al cabo solo eran conversaciones superficiales. Una tarde al salir, la veo discutiendo con su pareja, él le dio una cachetada, yo no tenía nada a la mano para poder ayudarla ni defenderme, pero estaba lleno de ira al ver el golpe en la cara que le había dado, pensaba que ella no se merecía ese tipo de trato, y por un impulso de estupidez grite y Salí a socorrerla,

— ¡hey déjala! Para ya— dije tembloroso al sujeto más alto y corpulento que yo.

— ¿Qué tenemos aquí? Al parecer esta nena viene a ayudarte, cree que necesitas ayuda Brit— dijo sujetándola de su cabello para que me mirara.

Ya la mirada alegre y su sonrisa encantadora habían desaparecido —Vete de aquí Skylar, esto no es de tu incumbencia—

—lo siento, pero… esto no es correcto, te he dicho que la sueltes, si no…—

— ¿si no que? Valla tenemos un héroe, adelante golpéame, y defiende a tu querida amiga, o ¿es que…? Jajaja… este idiota esta enamorado de ti Brit— dijo mientras su carcajada se hacía más ruidosa.

—te dije que la soltaras maldito imbécil— dije mientras me abalance sobre él, claro en un intento erróneo por ayudar a esa persona, solo sentí un fuerte puñetazo en la cara, caí al piso y sentí como un liquido salía de mi nariz, pero Brit se puso frente de mi, y le rogo a ese idiota que me dejara, el salvador se convertía en el salvado, no sé qué tan bajo había caído.

—Lo siento Skylar, lo siento de verdad— fue lo último que pronunciaron sus labios al largarse con aquel idiota.

Ahí tirado pase un gran rato, pensando que otra tontería sería capaz de hacer por aquella mujer, hasta que Ángel llego y me acompaño a casa.

—te espero afuera, tengo que hablar contigo— dijo Brit al dia siguiente a penas entramos al instituto.

Así que Salí y ella estaba en la entrada, me tomo de la mano y me llevo a la parte de atrás, un lugar donde solo se veían personas en el momento libre, de resto solía estar solo, yo pasaba mucho tiempo en soledad ahí, yo fui quien le dijo eso.

— ¿Por qué hiciste lo que hiciste ayer Skylar?—

— ¿Está mal que lo haya hecho? Yo solo no quería que pasara nada—

—No, no estuvo mal, pero… ¿Por qué arriesgarte por mí?—

—No lo sé, quizá solo fue algo estúpido, solo olvídalo— dije apartando la mirada de ella.

—No fue algo estúpido, fue lo más hermosa que alguien haya hecho por mí— al terminar esa frase me tomo del brazo y me beso.

                     Esa tarde nos quedamos ahí y no entramos a clases, ella se fue primero, yo me quede hasta que había oscurecido, cuando decidí marcharme comenzó a llover, lentamente camine a mi casa, mientras las gotas de lluvia acariciaban mi rostro, hasta que sentí un fuerte golpe en la cabeza, y ya no sentí mas nada.

Es en ese instante donde termina la parte tierna de la historia.

                     Desperté en mi casa, atado a una silla en mi habitación, a oscuras, una fuerte luz cegaba mi vista por lo que no podía distinguir muy bien a las personas que se encontraban ahí, solo veía tres siluetas, una al fondo y dos delante de mí, una parecía una mujer, y el otro lo reconocí fácilmente, era el novio de Brit, nunca fui capaz de recordar su nombre, solo sé que también comenzaba por “B”

— ¿Dónde está tu sonrisa héroe? ¿Ahora no eres tan valiente verdad? pues si lo que ve Brit en ti, es tu cara y tu valor, te arrebatare ambas cosas pequeño bastardo, quiero que supliques—

Yo no conteste nada solo le escupí a los pies.

—Valla, la perra no entiende en qué situación se encuentra, hazlo entender Shelley— dijo dirigiéndose a la otra silueta, mientras la besaba, era una mujer de baja estatura, fuertes brazos y piernas, vestida de negro, con su cabello negro, una cicatriz en el rostro y unos nudillos de hierro, con los que comenzó a golpearme en el rostro.

                     Golpeaba mi rostro consecutivamente, sentía como había partido mi nariz, como había partido mi mentón, mis labios, me había roto la frente, la parte superior de mi ojo, cada golpe parecía más fuerte que el anterior, mi cara ensangrentada ya no podía más, pero aun así no pronuncie ni una sola palabra, y no solté ni un solo grito.

                     Aquel tipo, sujeto mi cara —Suplica maldita escoria, quiero escucharte rogar para que te deje vivir— pero yo solo miraba el piso — ¿qué es lo que tienes con Brit? … contesta maldita sea— ahí pronuncie mis únicas palabras

—la tienes a ella, y aun así juegas con Brit… eso te hace más miserable de lo que pareces— e hice el intento de escupir una vez más, llenando de sangre el rostro de aquel idiota.

                     En ese momento se transformo, empujo a Shelley a un lado y me pateo tumbándome con la silla al piso, y ahí siguió golpeándome, patada tras patada, mis costillas se escucharon romper, mi hombro se disloco, solo pude notar que la figura que estaba al fondo se fue de aquella escena, y Shelley sujeto a mi agresor, escuche a lo lejos que le dijo, vamos yo no vine a matarlo, mejor vámonos, déjalo así ya entendió la lección, a demás me excita cuando te pones así.

                     —valla, al parecer otra mujer te ha salvado el pellejo, espero entiendas ahora que es lo correcto, claro si es que sobrevives…— el siguió hablando, pero no alcance a entender lo que decía por que todo se fue poniendo negro y perdí el conocimiento una vez más.

                     Al despertar ya había amanecido y estaba sobre una cama, agua caliente a mi lado, y un cabello rojizo sobre mi brazo, hablar  me costaba, así que solo hice un pequeño sonido y moví la mano para despertarla.

—No puedo soportarlo más, mira como te dejaron, tú no te merecías esto— dijo un poco alterada

—el lo pagara, yo se que se arrepentirá, tu solo tranquila— pronuncie en voz baja, por aquella dificultad para hablar

— ¿a qué te refieres? Estás loco, sabes que no puedes hacerle nada—

—solo necesito escuchar una cosa de ti, dime que me amas a mí y no a ese bastardo, y que te gustaría verlo muerto—

—Yo te amo, quiero estar a tu lado por siempre, quiero ver tu sonrisa siempre, y no volver a ver su asqueroso rostro Skaylar, te amo—

—Yo te amo Brit, y quiero estar siempre a tu lado, con su sangre sellaremos nuestro pacto de amor— dije mientras contemplaba su hermosa sonrisa.

                     En ese preciso momento Ángel cruzo la puerta de mi habitación, con un espejo entre sus manos.

—Ah hola, ya despertaste ¿cómo te sientes?— pregunto tambaleante

—pues bien aunque me duele un poco la cara, todavía, crei que moriría a causa de esos…— guarde silencio a mitad… «Como ellos sabían que me había pasado si yo no les había contado, o ¿cómo sabían que estaba mal? ¿Como Brit sabia como llegar a mi casa?» pensaba silenciosamente.

—que paso, tu amiga te puso hielo, y suturo tus heridas estabas muy mal herido, tienes suerte de que ella haya tomado clases de primeros auxilios, de seguir vivo, en que lio te metiste hombre—

—será mejor que lo dejemos descansar, ya sabemos que está bien— dijo Brit mientras salía de la habitación, aquella donde todavía mi sangre estaba en el piso, no quería seguir ahí.

                     Como pude me levante, el esfuerzo fue grande mis costillas no habían sanado, y mi hombro dislocado todavía me dolía, era obvio solo había pasado una noche, pero el dolor que me provocaba aquel lugar ella mayor así que tenía que salir de ahí, y tome el espejo que había dejado mi amigo Ángel.

                     Al mirar mi rostro, sentí como se desprendía mi vida, no conservaba ni el mas mínimo rastro de lo que era, tenia cicatrices y suturas en toda la cara, mi mentón, mejilla, ojo, nariz torcida, todavía hinchado por los golpes, solo baje lentamente el espejo mientras solitaria lagrima se deslizaba entre aquellos magullones, una lagrima que expresaba todo el dolor que sentía.

                     Pero por amor, eso cambiaria, para poder estar con Brit como queríamos debía acabar con el bastardo de su novio, sino podría terminar matándola a ella, el no la apreciaba, y no dejaría que tocara su rostro una vez más, jamás, no solo quería vengarme de lo que me hizo, mi sentimiento era solo de proteger a mi amada, ella me visitaba diariamente, y me mostraba las clases que había perdido, me daba la comida, yo poco a poco me ejercitaba, para acelerar mi recuperación, no sabía si eso funcionaba, pero el sentir el dolor me alentaba, me ayudaba a no olvidar lo que había pasado.

                     Así paso un mes y medio, ya podía moverme normalmente, como si no fuera pasado nada, pero mi rostro, mi rostro no volvió a ser el  mismo, solo mi amor por brit me mantenía con ganas de seguir era lo único que tenia y a mi amigo Ángel, ese día, llegaron los dos, él la traía entre brazos, ella llorando, y le sangraba la nariz.

—pero carajos pasa… Brit… no me digas que eso te lo hizo ese tipo—

—Cállate y solo ayúdame, ella solo quería verte— dijo Ángel mientras la sentaba en el sofá de la casa

—si él fue, el me golpeo, de nuevo ya no aguanto más, quiero que esto acabe, quiero que todo el sufrimiento termine, p-para poder estar contigo—pronunciaba Brit entre sollozos, y lagrimas que caían de sus hermosos ojos.

                     Verla llorar fue, peor que mi sufrimiento mismo, peor que todo lo que me había pasado, cada lagrima que botaba por culpa de ese bastardo era una puñalada en mi corazón, así que rápido fui a mi habitación y busque en un cajón personal que tenia, saque un cuchillo, una pañoleta, para cubrir parcialmente mi rostro y un frasco con cloroformo y un pañuelo. No dejaría que me agarrara con la guardia baja de nuevo ese maldito, Salí de ahí rápido, y solo le dije que no saliera de ahí hasta que yo regresara, no quería seguirla viendo llorar, ignore sus gritos, pronunciando una disculpa entre dientes por no poder acompañarla, le dije a Ángel que se fuera y la dejara sola ahí, puesto que haría algo que él no debería presenciar, ignore también sus palabras, esto era algo que debía hacer, por el amor que le tengo a Brit, por las ganas de estar junto a ella.

                     Camine toda la tarde y la noche pero no pude encontrarlo, así que espere el día siguiente en el instituto, el siempre pasaba a cierta hora para verse con Brit, quizá ahora seria la misma rutina, pero nunca llego, solo vi a una mujer en el atardecer, era esa perra, podía reconocerla, era Shelley, subí mi pañoleta a hasta mi nariz, y camine detrás de ella, para mi suerte no había gente en la calle el instituto todavía no terminaba sus horas de clases, y eso era muy solo, solo pronuncie una cosa.

—Te alegras de verme puta— cuando voltea y al verme sorprendida no pronuncio ninguna palabra, y como hacerlo si ya había puesto el pañuelo con aquel liquido adormecedor en su rostro.

                     Esto no terminaría tan rápido, nada seria rápido, ella deberá pagar por lo que ha hecho a mi rostro, sentía un poco de pena, pero ella, ella había provocado esto, no era mi culpa, yo solo establecía el orden de las cosas.

                     La cargue hasta mi casa, al llegar todavía estaba Brit ahí dormida, así que lleve a Shelley a mi habitación, y a brit la encerré en otro cuarto, ella no podía ver lo que haría, lo que ella debía presenciar era la muerte de su novio, de su tormento, de el causante de nuestro sufrimiento.

                     Ate a Shelley a la misma silla que yo había estado atado, con las mismas cuerdas, con las mismas luces…

—Hola… como has estado estos días sin verme, me recuerdas, soy aquella cara a la que le arrebataste la luz de sus ojos— pronunciaba mientras me movía de lado a lado.

—yo no, no te recuerdo, que te hice por favor déjame ir, yo no tengo dinero, no tengo nada de valor, yo te juro que no diré nada, por favor no me hagas daño— suplicaba ella

—jajaja… es increíble como una persona que pretende ser mala, se quiebra, incluso antes de que comience la acción ¿dónde está tu valor?, no recuerdas este lugar, al chico que golpeaste hasta que te cansaste— la verdad no quería hacerlo, pero ella me había obligado, ella causo su destino.

—espera si yo recuerdo al chico, yo no quería, estaba con David, el me obligo, yo no quería hacerle daño a tu amigo—

—a mi amigo… te equivocas el no es mi amigo, el es algo dentro de mí que ha muerto, es algo que tú has hecho cambiar junto aquel tipo, así que David es su nombre, pues mírame y ve lo que has causado— dije mientras quitaba mi pañoleta y la miraba a los ojos

—T-tu, eres tú, perdóname no quería causarte esto— decía mientras comenzaban a correr lagrimas de sus ojos.

—entonces… entonces estamos a mano por que yo, yo tampoco quiero hacerte esto— decía mientras comenzaba a golpear su rostro, una y otra vez, pero algo faltaba, claro, yo no tenía esos nudillos de metal, así que Salí un momento y busque una barra corta de metal que tenia.

                     —te hare una pregunta, depende de lo que contestes, será mi reacción, ¿cómo doy con el tal David?—

—siempre está en un callejón donde venden crack esta a 4 calles de esta casa siguiendo recto, y cruzando a la derecha 3 calles más y quedaras al frente, por favor… por favor… no me mates— pronuncio ella mientras bajaba la mirada y esperaba su destino.

—matarte, no, nunca te mataría, tu sola deberás sobrevivir así como hice yo, el que debe morir por mi mano será otro, tu solo, relájate… que esto no terminara pronto— dije mientras le mostraba la barra de metal, golpee sin piedad su rostro, una y otra vez como ella lo hizo conmigo, su mandíbula se disloco, colgaba libremente, muchos de sus dientes cayeron ensangrentados al piso, su nariz ya no permanecía firme, su ojo no podía permanecer abierto, de su frente mucha sangre fluía, después la patee haciendo lo mismo que David había hecho conmigo, y la patee hasta que escupía más sangre, todo eso en el transcurso de dos horas, mientras al otro lado se escuchaban los gritos de Brit que quería salir.

                     Salí de mi habitación y di con Brit, ella inmediatamente salto sobre mí.

— ¿qué ah pasado? ¿Por qué tu sangre? ¿Quién está ahí? ¿Qué hiciste? ¿Por qué me encerraste?—

—Muchas preguntas para el poco tiempo que tenemos, camina que nos vamos a buscar a tu David— le dije con determinación y mientras acariciaba su dulce y delicado rostro.

                     Ella solo me siguió sin mas, al llegar al lugar efectivamente el estaba ahí, pero muchas personas lo rodeaban , asi no podria acercarme, asi que para eso Brit había ido, ella debía distraerlo, se hacerco, con su cara de niña buena, hablo uin rato con el, al parecer el ya no estraba molesto la abrazo, y camino con ella en dirección hacia donde yo estaba, me escondi detrás de un bote de basura, al ver que el cruzo puse inmediatamente aquel pañuelo con el cloroformo para dormirlo.

                     Entre Brit y yo cargamos el cuerpo y le llevamos a la casa, al llegar hicimos lo mismo, lo atamos a la misma silla donde antes estaba aquella chilla desmallada por el dolor, pero todavía respiraba, así que seguía con vida.

 —Aquí sellamos el pacto de amor amada, siempre voy a estar a tu lado, siempre quiero contemplar tu bella sonrisa, tu encantadora mirada, te prometo que permaneceremos juntos siempre—

—Siempre estaremos juntos, por siempre, por la eternidad— dijo mientras sonreía

                     No me tome la decencia de hablar con él, por amor él debía sufrir, al despertar solo le mostré mi rostro, y le dije lo mismo que a Shelley, que esto no duraría poco, mientras ignoraba las suplicas por seguir viviendo.

                     Brit con la barra de metal lo golpeaba bruscamente, hasta que su rostro ya no era reconocible, se había convertido en una máscara cubierta de rojo carmesí, y a penas se entendían sus lamentos, aquel rostro solo chorreaba sangre, así que tome mi cuchillo que ya tenía ganas de usarlo, antes de cortar su garganta, le quitaría su valor, así que lo clave y lo removía en sus testículos, daba vueltas al cuchillo mientras ese cuerpo solo se retorcía de dolor, Brit reía, pero yo… yo solo podía lamentarme, puesto que yo no hacia esto por gusto, lo hacía por ella, ahora le pondría fin a lo que no nos permitía estar juntos, la amaba tanto, mientras la miraba, coloque el cuchillo en la garganta de David, y de un jalón separe la mitad del cuello, dejando casi decapitado a el maldito que había causado sufrimiento a mi vida.

                     Tenía en mis manos la sangre de dos personas, lo que uno es capaz de hacer por amor, y lo que haría, para poder deshacernos de ese cuerpo tuve que cercenarlo en partes muy pequeñas, para poder sacarlo de mi casa y deshacerme de él sin que nadie sospechara. Y fue un éxito, lo envolví con unas rocas y lo lance al rio que estaba cerca de la zona de donde vivía, era un rio muy profundo.

                     A la chica que todavía seguía con vida estaba en aquella habitación, mientras pensaba que hacer con ella Brit, no se dio cuenta que yo había llegado, así que la escuche salir a la sala, alguien había llegado, pude ver que era ángel, « ¿qué hacia el aquí?» pensaba, pero mi mente se nublo de repente cuando veo que ella lo besa, ella salta as us brazos y besa a mi mejor amigo… ¿qué estaba pasando? ¿Por qué?

—ahora que ya el trabajo está listo, podemos vivir en paz los dos, solo tenemos que deshacernos de Skylar, estás listo Ángel— pronuncio ella mientras quitaba la camisa de mi amigo

—E-está bien, creo que puedo hacerlo— dijo el titubeando, pero lo dijo,  regrese a la habitación, que había pasado, no lo sabía pero él no se quedaría con la mujer que amo, así fuera mi mejor amigo, tome el cuchillo y lo clave en el corazón de Shelley ya no importaba si seguía con vida,  y Salí con el cuchillo en la mano, ya no estaban en la sala, escuchaba los gemidos de Brit en mi habitación, el estaba sobre ella, estaba haciendo suyo algo que era mío, me acerque y clave mi cuchillo en su espalda, y vacié el cloroformo sobre  sus rostros, pronto ambos durmieron.

                     Los até fuertemente a ella en la otra habitación, yo de nuevo estaba solo con mi amigo y él en la silla, donde todos habían sucedido.

—ahora dime Ángel ¿Por qué haces lo que haces? No quiero hacerte daño así que no me obligues a esto— el comenzó a llorar en cuanto pronuncie estas palabras

—lo siento, lo siento tanto, perdóname—

—dime amigo ¿desde cuándo estas con ella? ¿Qué han hecho a mis espaldas?—

— ¿recuerdas el día en que ella llego? Al día siguiente ella llego tarde a clases por que estaba conmigo, estuvimos hablando, ya yo sabía que ella asistiría a ese instituto, yo le conté de ti, yo fui quien con la tutora hicimos que se sentara a tu lado… por el novio que la manipulaba y maltrataba, yo no podía estar con ella, yo también la amo, pero yo no era capaz de enfrentarlo, pero sabía que tu si, sabía que tu lo harías, nunca pensé que lo matarías, yo creí que el te mataría a ti, y el acabaría en prisión, así estaría el camino libre para que ella estuviera conmigo, yo fui el que le dijo a el que ustedes tenían un romance, el que le dijo que aquel día habían pasado la tarde juntos, yo era el que estaba en tu habitación cuando te golpeaban, no soporte ver eso y Salí de ahí, yo le dije donde vivías, por eso ella estuvo contigo todos esos días, ella solo te manipulo para estar conmigo, ella dijo que me ama a mí, tú no tienes familia así que pensé que nadie te extrañaría a parte de mi, pero era un sacrificio que correría por amor, se que merezco morir así que hazlo, me arrepiento de todo—

—por amor… por amor… ella me ama a mí, tu solo mientes, tú la manipulaste, seguro la amenazaste así que no te creeré, eres solo otro que quiere separarla de mi lado, no creo que nada— le dije a mi antiguo amigo, mientras que con el cuchillo hice un corte profundo en su estomago y las viseras salían poco a poco de su cuerpo, y así lo deje mientras le decía que su muerte tardaría en llegar, no sería tan rápido, y me dirigí a la habitación con lagrimas en mis ojos donde estaba mi amada Brit.

                      Al llegar ahí, la vi en un rincón, llorando.

—mírame, mírame maldita sea, dime que lo que dijo Ángel no es verdad, dime que todo es una mentira y te creeré— dije mientras de mis ojos también escurrían lagrimas.

—No sé qué te haya dicho, pero mírate, como yo podría estar contigo, mírate, yo lo amaba a él, a ti como podría, ahora tu rostro… mira tu rostro— decía mientras seguía llorando

—Cuando te dije te amo y quiero estar siempre a tu lado, no fueron palabras vacías, fueron sinceras y mi palabra es una promesa… hoy este cuchillo sellara aquel pacto de amor y nos unirá eternamente… entiendes… deja de llorar… recuerdo que un día dijiste lo mismo, ahora mírame… sonríe… siempre ha sido bella tu sonrisa, prometo que esto será rápido, por nuestro amor… ¡por la eternidad!—

                     Eso fue lo último que hice este día… y solo estoy yo con este cuchillo en mi mano, caminando el valle de la sombras, ahora entienden mi dilema al principio de mi historia, se los repetiré, mientras decido partir hacia donde quiera que este mi amor y seguir buscándola.

                     Por qué…

                     Ahora… solo camino este valle de las sombras, en busca de un amor perdido, a ciegas en un mundo donde predomina la oscuridad, sosteniendo la mano de la nada, y este dolor en el pecho que a cada segundo me carcome, al darme cuenta de la más grande mentira de mi existencia, dolor… solo eso, los recuerdos que aún conservo son como látigos que atraviesan una y otra vez mi mente, debido a eso… a eso que marco mi vida, marco mi muerte, e hizo una barrera para vagar entre ambos mundos, morí este día y estoy dispuesto a morir una vez más, para así poder llenar este vacío, para ver si logro salir de este agujero, este sendero, donde se que las mas tenebrosas sombras quieren llevarme con ellas, arrastrarme a donde pertenezco, por que se que cometí un error, y aun así quiero escapar de este lugar, no es miedo, es… AMOR, solo, en este ciclo al que estoy condenado a existir más no a vivir.






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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #33 en: Diciembre 12, 2015, 02:06:36 pm »
¿Prometer o morir?


Esta historia viene de una promesa que jamás podré romper.
Ocurrió la noche de Halloween del año pasado. Volvía a casa con mis padres y, al pararnos en un semáforo, vi una niña rubia de piel muy blanca esperando para cruzar. Y aunque era pequeña, nadie la llevaba cogida de la mano. Cuando iba a apartar la vista… ¡sus ojos azules se clavaron en mí! ¡Eran tan intensos que daban miedo! Antes de subir a casa, vi algo en una ventana de la casa de enfrente. Alguien miraba escondido entre las cortinas… ¡Me quise morir de miedo al ver que era la misma niña de ojos azules de antes! ¡Volvía a mirarme a mí! Esa noche me fui a dormir con su mirada grabada en la mente. Al llegar las 12 me desperté, una mano suave y fría me acariciaba la cara… ¡Era la niña! Paralizada, no pude decir nada… Ella susurró: «Venía a por ti, pero he visto tu alma… Si prometes recordarme cada noche de Halloween, no volveré a buscarte». Le dije que sí y que nunca me olvidaría de ella y al día siguiente pensé que todo había sido un sueño, hasta que vi la tele. Muy cerca de mi casa, un hombre se había muerto y en su pecho estaba escrito de forma desgarradora y con sangre "No me recordaste". Yo sabía de que se trataba.




 

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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #34 en: Diciembre 28, 2015, 03:49:23 pm »
LA MUÑECA ENTERRADA.........







 Dos amigos encuentran enterrada en el bosque una extraña muñeca tuerta que parece haberse convertida en la casa de cientos de gusanos y bichos. Un escalofrío les recorrerá la espalda al desenterrarla, nunca debieron haberlo hecho…

Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.

Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.

Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.

– Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.

– El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.

– Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.

Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.

– El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.

– Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.

Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.

– Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.

Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.

– ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pedro.

– ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.

Juan por hacerse el valiente siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.

– ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.

– ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.

Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…

– Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.

El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.

¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?

Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.

Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.

Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.

Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:

‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››

Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.

En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. Esta leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.

 

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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #35 en: Mayo 25, 2016, 08:26:58 am »
El cura sin cabeza

Esta no es una historia común, y definitivamente es una historia real que le sucedió a mi padre durante su adolescencia. Tenía él unos 12 años y era su turno de cuidar el ganado en esa noche. El ganado estaba en las alturas del pueblo y allí lo esperaba mi abuelo.

Pueblo de San José
Mi padre partió cayendo la noche, tenía que caminar por lo menos unas dos horas desde el pueblo de San José, para llegar a la chacra, y a la mitad del camino tenía que atravesar el cementerio.

Precisamente cuando terminó de cruzar el cementerio, sintió unos pasos, pensó que era su hermanito menor que en ese entonces lo seguía para todos lados, así que empezó a gritar su nombre…. Pero no hubo respuesta.

Siguió avanzando, el temor comenzó a apoderarse de él… y nuevamente los pasos. Volteó y observó a un hombre ataviado con un poncho y un sombrero que lo seguía. Quiso detenerse, pensó que podría ser alguien del pueblo, y así no se sentiría solo.

Actual Plaza de Armas del pueblo
Al ralentizar sus pasos y virar de nuevo, notó con espanto, que no era un poncho sino una túnica, que el sombrero estaba sujeto en el aire, y que el hombre sin cabeza parecía flotar.

Aceleró los pasos, ya se encontraba cerca de mi abuelo y empezó a llamarlo: ¡Papá! ¡Papá!... Mi abuelito como sospechando, saltó de su provisorio lecho, y comenzó a bajar de la altura gritando el nombre de mi padre: ¡hijo, hijo, estoy bajando!
El cura sin cabeza se desvaneció. Dicen los abuelos del pueblo que huye cuando ve dos a más personas. Mi abuelo sabiendo ello, empezó a gritar el nombre de mi padre para evitar que el cura sin cabeza espante a mi padre.....

Fin?




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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #36 en: Agosto 29, 2017, 08:11:19 am »
¿Sientes la muerte?

¿Sientes la muerte? No es el tipo de compañía que quisieras en una solitaria noche, pero por lo menos te da la certidumbre de que todo acabará muy pronto.

Yo no le hice mal a nadie, yo solo les ayudé a no sufrir; no lo entenderías, no hasta vivirlo. Éramos la familia perfecta, dos hijos estudiantes de calificaciones regulares, un padre amoroso y trabajador, y una madre. Una madre sin temor a nada, que sabía lo que quería y que estaba dispuesta a trabajar por ver a sus hijos con un título profesional. Pero… eso nunca pasará. ¿Por qué?

Te lo contaré.

Todo comenzó un miércoles hace tres meses. Ella se fue a trabajar con el objetivo de regresar con el dinero que quería su hijo menor para material escolar, ella solía ganar dinero extra si salía a comprar cosas que su patrón requería. Pensando en el dinero que solicitaba su hijo, ella salió por un mandado, Dios sabrá qué necesitaba… pero no regresó. Unos cuantos metros antes de llegar a su destino, fue embestida por una colosal bestia metálica conducida por un joven de no más de veinticinco años que gustaba de la velocidad. Ella murió al instante, y comenzó la agonía de su familia.

Su entierro fue digno de verse, acompañando al ataúd iban cerca de mil personas, todas ellas tristes. Y la familia, ahora sin un pilar, trataba de no derrumbarse, entre ellos yo, el hijo menor. El culpable de que ella haya salido en el momento equivocado para tener un dinerito extra para «material escolar», que en realidad lo quería para gastarlo con «amigos». Después de eso, mi casa no fue la misma. Las mañanas eran silenciosas y las comidas eran amargas, rara vez se oía dentro de la casa algo que no fuera el cantar de algún pájaro que intentaba alegrar el ambiente, pero al ver su fracaso siempre desistían. En la casa la tristeza te ahorcaba; en las mañanas, todos despertábamos sin ganas de despertar. Mi hermana y yo íbamos a la escuela sin ganas de estudiar, y mi padre… mi padre… trabajaba y vivía solo por nosotros. «Estoy aquí solo por ustedes, no saben cuánto me encantaría ir a buscar a mamá dondequiera que se haya ido, pero no los puedo dejar solos», decía muy seguido, y agregaba: «El día en que muera será el día más alegre de mi vida».

Por las noches solía escuchar del cuarto contiguo al mío la voz quebrantada de mi hermana, repitiendo: «Mamá, te extraño mucho». Mi hermana era mayor, pero no aguantó el duro golpe, repetía esa frase llorando a diario hasta sucumbir al sueño. Y yo… no me podía concentrar en nada, solo pensaba en mi madre y me sentía culpable de su muerte; soñaba a diario con ella, soñaba que yo le pedía perdón y ella dulcemente asentía, pero al despertar la culpa volvía. Me sentía el culpable del sufrimiento de mi familia también, y tres meses de esa culpa me cambiaron. Traté de evitar su sufrimiento a toda costa, llevándolos a lugares alegres, al cine e incluso a misa, con tal de no verlos tan tristes, tanto como yo lo estaba. Pero llegué a un punto… un punto donde sabía que solo una cosa los libraría de su tristeza, y de paso se llevaría mi culpa: la muerte. No fue fácil asimilar la idea, pero mientras más vueltas le daba, más convencido estaba, tenía que borrarles su tristeza al precio que fuera.

Pensando en varias formas de matarlos de modo que su sufrimiento sea el más mínimo posible, llegué a una conclusión, así que conseguí una droga que, según el vendedor, le daría el sueño más pesado del mundo al que la consumiera. Fue tanta mi desesperación por ejecutar el plan que olvidé el nombre de la droga e incluso cuánto costó, lo que sí sé es que aquel narcomenudista famoso en mi escuela tenía razón, ellos no gritaron, o por lo menos no intentaron hacerlo; las otras cosas que me harían falta las tenía en casa, así que comencé lo que sería el fin de mi familia.

Deposité aquel líquido incoloro en el té que solíamos tomar antes de dormir y en breve tiempo les dio tanto sueño que apenas pudieron llegar a salvo a sus camas. Tomé un cuchillo que había afilado previamente y comencé por mi padre. Hoy debió ser el día más feliz de su vida: volverá a ver a mi mamá. Le corté la cabeza, tratando de ser rápido y silencioso. Hubo sangre por doquier, aún la hay, pude haberle cortado solo la yugular y dejar que se desangrara, pero temía que sintiese el dolor, así que, como el cuchillo no cortaba fácilmente, decidí usar un machete que tenía guardado. Al terminar con él, proseguí a repetir las acciones antes descritas con mi hermana. Luego, limpié sus cuerpos y los vestí con sus mejores ropas. Cuidadosamente, los puse sobre dos mesas que junté, e incluso me dio tiempo de reírme por última vez poniendo la cabeza de mi hermana sobre el cuello de mi padre y viceversa, pero al final las cabezas estaban en el cuello correcto. Como no se me ocurrió una idea mejor, pegué las cabezas al cuello con simple cinta aislante, y sobre sus cuerpos puse una nota, que decía: «Favor de enterrarnos junto a la tumba de mi madre». Después de eso comencé a escribir esto con la finalidad de que sepan que no soy un asesino, solo quería que dejaran de sufrir…

Acabo de llamar a la policía, les conté de todo lo que hice, los llamé para que llegaran en unos minutos y los cadáveres se velarán y enterrarán antes de que la descomposición los vuelva apestosos y repulsivos. Esta carta ayudará a agilizar el trámite y los papeleos, ya que no hay culpable que buscar. Me voy a colgar esta carta en una mano para después  amarrarme una soga en el cuello y colgar del techo como una funesta piñata. Contrario a lo que la mayoría cree, este método de suicidio no produce una muerte por asfixia, ya que el cuello, al no poder soportar el peso del cuerpo, produce una muerte cerebral instantánea.

Me despido, se comienzan a oír unas sirenas en lontananza.

Fin!!
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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #37 en: Agosto 29, 2017, 08:19:25 am »
Aquella extraña cinta de vídeo…

Desde siempre fui un fanatico de las novelas clasicas, tanto es asi que cada pelicula de La 2, antigua que transmiten nunca me la pierdo.
Mi casa se compone de dos pisos junto con el sotano que uso de trastero. En él guardaba todos los objetos únicos que a mi me gustaban, por ejemplo antiguas piezas de coleccionistas de antiguas peliculas. Debo reconocer que soy un gran fan de Tim Burton y la mayoria de objetos que tengo son de sus peliculas.
En una vieja caja encontre lo que era un ya desusado VHS del cual no recordaba por qué lo habia metido ahi. Sentí curiosidad de si funcionaba aun pero no quería hacerlo con las ya muy vistas peliculas que guardaba. Quería ver una que nunca hubiera visto.

Busqué en muchos centros, antiguas peliculas pero ahora con la llegada novedad del Blu-Ray era muy dificil encontrar una cinta de video.
Pero sin rendirme, encontré una tienda de segunda mano en un callejón donde nunca suelo pasar, por la mala fama que tienen esas calles.

El dependiente me atendió correctamente, enseñandome un monton de cintas que todavia guardaba. Me sentí tentado por una cinta que tenia como titulo: El día en el que faltes. Le pregunté si la habia visto y me contestó que él no llevaba lo de controlar la calidad de los objetos que le llegaban, sino su compañero. Me dio igual, se la compré por 8 euros y salí deseando probar el reproductor.

La caja que contenia el video tenia como portada una mujer rubia mirando el cielo con cara de lastima, miré la contraportada y vi que tenía una pequeña advertencia: Al propietario de esta cinta de video. Su reproducción solo será posible si cumple estos minimos requisitos: No haber mantenido contacto con ninguna persona en las últimas 24 horas, mantenerse alejado de miradas curiosas y ver la cinta en un lugar cerrado.” Me lo tomé como una chorrada, el tipico chiste de algunas peliculas. Con eso ya supuse un poco de que iba el argumento y tuve la corazonada de que iba a ser comica.

El video me mostró Play, dandome a entender de que estaba reproduciendo pero nada se mostraba en la pantalla. A lo mejor no la habia retrocedido. Decidi hacerlo yo, pero llegó al final y no exisitia contenido. Avancé rapido y tampoco vi nada. ¡Menudo timo! ¡Me habian engañado! Fui directo a la tienda a reclamarles pero habian cerrado.

Me quedé mirando la contraportada intentando buscar alguna descripción del director o algo, para poder buscar la pelicula en Internet a ver si habia salido un caso como el mio o estaba en DVD, justo en ese momento me habia quedado con las ganas de ver la pelicula.

No apareció nada, ni por el titulo ni por el año de salida: 1990.

Llegó el día siguiente, Domingo, no me habia relacionado con nadie. Intentando seguir la broma del video probé por hacer la broma pero sin ninguna esperanza de que nada sucediera.

Momento del miedo. Un mensaje con un fondo negro salió en la pantalla en un idioma que no entendia, debia ser griego o algo asi…

La pelicula comenzó de una manera un tanto extraña, sé que la costumbre por hacer publicidad es mostrar la compañia de la productora y tal, pero en este caso, una mujer miraba al cielo triste…
Era un paisaje muy bello, hasta donde alcanzaba la vista era una sana pradera de un verde intenso.
La imagen se cortó y aparecia un hombre a espaldas de la mujer con un extraño objeto en la mano.

De forma bestial acabó matandola… Ahora que lo estoy recordando me estan entrando arcadas. Ese trozo de pradera se tiñó de rojo y ese loco pirado comenzó a descuartizarla para acabar comiendosela.

Todo era muy grafico, pensé en la cantidad de presupuesto que se habrían gastado para hacer unos efectos especiales tan reales.

Al acabar de comer, miró hacia la pantalla, primero a mi y luego hacia otra cosa. Miraba hacia mi pared… Como si hubiera alguien, se rió y en la pantallita del video apareció el mensaje de STOP.

Lo saqué… Aun quedaba un monton de cinta sin reproducir. Lo metí de nuevo e hice el avance rapido sin encontrar rastro del video. Llegué al final y apareció otro mensaje de advertencia, la diferencia del primero es que en este las letras aparecian de un color rojo. Apunté en una hoja lo que decia aunque no entiendo lo que pone, palabra por palabra, y tampoco quiero buscarlo: Μη λυπάστε για τη θλίψη της έναν πεσμένο άγγελο

Aunque, ahora no me importa mucho lo que ponga o no ponga. Acabé arrojando esa cinta al primer contenedor que vi.

Fin??
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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #38 en: Agosto 29, 2017, 08:52:06 am »
Baúl de juguetes

Habíamos visto esa casa miles de veces, habíamos pasado por ahí varias veces, nunca nos habíamos atrevido a entrar. ¡Maldigo el día en que entramos a esa casa!

Salía de la escuela con mis amigos Alexis, Sebastian y Lizbeth, mi casa queda cerca de la escuela así que fácilmente podíamos escaparnos y quedarnos ahí un rato huevoneando. Como siempre teníamos que pasar por esa casa. Sabíamos que algo había pasado ahí, algunos decían que un asesino había matado a todos los residentes, otros que adentro practicaban magia negra y ritos satánicos; pero yo, yo solo veía una casa más. En el momento justo que íbamos pasando por la casa cuando mi amigo Alexis nos dijo:

-¿Qué tal si entramos a la casa a ver si lo que dicen es cierto?

La verdad estaba muy aburrido y una aventura así subiría nuestra reputación hasta el cielo, así que conteste que si. Sebas y Lizz no se veían muy convencidos pero aun así aceptaron. Era una casa enorme de dos pisos con una cúpula en el sótano, estaba descolorada y grafiteada por fuera.

Tuvimos que saltar una barda de 3 metros. Por suerte, Alexis salto primero, y nos fue ayudando uno por uno a bajar. Ya ahí, pudimos ver la puerta de entrada, estaba toda despedazada como si alguien la hubiera cortado.

Entramos a la casa y para nuestra sorpresa estaba en perfectas condiciones. Era una casa hermosa más de lo que se veía por fuera.

Decidimos dirigirnos hacia la cocina, había muebles desacomodados, comida podrida y platos rotos pero nada fuera de lo común. De la nada, oímos un grito lastimoso salir del cuarto que se encontraba enfrente de la cocina.

Al voltear, Lizz grito horriblemente, ya que dijo haber visto a un niño asomándose desde el cuarto donde se había oído el grito. Yo, haciéndome el valiente, me asome, para ver si era cierto, al asomarme lo único que pude ver fue a un niño de espaldas con una pelota en la mano. Al voltear, pude ver su rostro desfigurado, con quemaduras de cigarro por todo su cuerpo. Me asuste mucho y salí corriendo del cuarto, el niño se acerco a nosotros, pensamos que seria nuestro fin pero el niño solo cerro la puerta de golpe, como queriendo privacidad.

Nos reincorporamos, volteamos a vernos y no vimos a Sebas así que empezamos a buscarlo. Casi inmediatamente de que empezáramos a buscarlo escuchamos un grito de ayuda proveniente del sótano.

-Es Sebas estoy segura.

Nos dijo Lizz.  Decidimos bajar al sótano a buscar a nuestro amigo.

Entramos al sótano y no estábamos preparados para lo que veríamos, era el mismo niño pero en vez de la pelota de la vez pasada traía en sus manos la cabeza de nuestro amigo.  El nos dijo con una voz infantil:

– El no quiso jugar conmigo. ¿Ustedes quieren jugar conmigo?

Sin pensarlo dos veces salimos corriendo de ahí. Tratamos de regresar por donde entramos pero la puerta que antes estaba rota y destruida ahora estaba completamente reparada y lo peor atascada.

Creo que el mismo miedo que teníamos provoco que subiéramos las escaleras hasta el segundo piso. Este constaba de 2 cuartos. El primero era grande, con una cama matrimonial ya desecha, intuimos que era el cuarto de sus padres.  Y el segundo cuarto era pequeño con una cama individual, ese era el cuarto de aquel niño que había matado a Sebas.

Decidimos entrar al primer cuarto pero apenas acabábamos de entrar la puerta del cuarto se cerro de golpe tras de nosotros. En aquel cuarto llenaba un olor intenso a cigarro. De la nada una voz nos dijo:

-A papi no le gusta que entren a su cuarto.

Empezamos a sentir quemaduras por todo el cuerpo como si nos pusieran una vara de metal hirviendo en el cuerpo.

Rasgamos la puerta hasta que esta se abrió. Salimos de golpe de ahí pero una mano salió de la nada y tomo la pierna de Alexis y lo regreso al cuarto, la puerta se volvió a cerrar.

Lizz y yo aterrados revisamos las quemaduras y vimos que eran marcas de cigarro. Volvimos a escuchar un grito pero esta vez era la voz de Alexis, provenía del cuarto del niño. Entramos a buscar a nuestro amigo a aquel cuarto infernal, no encontramos a nadie solo un baúl que decía “baúl de juguetes” lo abrimos y muy aterrorizados vimos el cuerpo de Sebas decapitado junto con muchos cuerpos más.

Huimos de ahí a toda prisa cuando escuchamos una voz proveniente del ático que decía:

-¡Amigos ayuda, soy Alexis, tengo miedo!

Tome el valor y le dije a LIzz que se fuera que yo lo rescataría, ella no quiso, me dijo que el también era su amigo y no quería perderlo como a Sebas.

Subimos hasta el ático, habíamos llegado tarde, Alexis había sido decapitado. Lizz soltó en llanto y yo estaba encabronado conmigo mismo por no haberlo salvado. Esto no duro mucho porque al voltear a la derecha todo el enojo y la tristeza se volvió terror al ver una repisa repleta de cabezas humanas sersenadas, las dos ultimas eran la de Sebas y la de Alexis, y escrito en sangre debajo de ellas decía:

-Colección de juguetes

Escapamos de ahí lo mas rápido que pudimos la puerta ya estaba abierta así que salimos de ahí saltamos la barda como si nada, a causa del miedo, salimos de ahí pero al voltear estaba el niño sosteniendo su pelota despidiéndose de nosotros.

Escuche que alguien susurro en mi oído:

-Espero volver a jugar con ustedes.

Deje a Lizz en su casa y me dirigí a mi casa. Ahí mi madre estaba esperando por mi, me abrazo y me dijo que donde había estado que estaba muy preocupada.

Le conté todo lo que había pasado. Cuando termine me dijo:

-No me mientas esa casa fue demolida apenas ayer, se me hace que estuviste otra vez con esos vagos de Sebas y Alexis.

Salí de mi casa y me dirigí al sitio donde estaba la casa y en efecto la casa estaba en ruinas no quedaba nada lo único que había en aquella casa era  un baúl de juguetes

Fin!!
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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #39 en: Agosto 29, 2017, 09:11:53 am »
¿Conoces los niños en cruz?

Tal como ya sabrán por mi historia anterior Ahora la sabe, en vacaciones frecuento con regularidad un pequeño pueblo en una zona rural donde se encuentra parte de la familia por parte de mi padre, quien es de raíces humildes. Adicionalmente, es una buena zona de campo, por lo que mi familia adquirió hace varios años una finca (rancho o granja, en otros países) a unos cuantos kilómetros de este sitio.

Esta zona en particular tiene una fuerte «energía», por llamarlo de alguna forma, pero básicamente lo que trato de hacer entender es que suceden varias «situaciones» que me hacen pensar que el hecho de que no podamos percibir algunas cosas con nuestros limitados sentidos no quiere decir que no estén allí.

Las cosas que he escuchado y unas cuantas que he experimentado en carne propia son las que te hacen sumergirte por horas en internet a buscar explicaciones, fenómenos similares o incluso personas que hayan experimentado lo mismo que tú para no sentir que estás perdiendo la cabeza.

Por ahora, solo me gustaría continuar compartiendo estas experiencias con mis lectores, pero me limitaré, por lo pronto, a solo hablar de las historias que he escuchado, que, justo como la anterior que publiqué hace un par de años, te hace poner los pelos de punta.

Recuerdo la primera vez que escuché sobre los niños en cruz. Estaba muy pequeño en ese entonces, así que en realidad pensé que eran personas enanas, hasta que un familiar me explicó realmente qué son y cómo funcionan: son una especie de amuleto con una forma de cruz muy particular, hecha de materiales que pueden estar entre el cobre, la plata o el oro, y que puede ponerse como collar o brazalete, usándose como un amuleto protector que repele las malas energías. Las mamás lo usaban mucho en la antigüedad para proteger a sus hijos.

En este pueblo, que mencionaré muy seguido, también se ven los niños en cruz, incluso en la actualidad, pero diferente a lo que habla el escritor Gabriel García Márquez en su libro Cien años de soledad, aquí se usan de una manera algo bizarra y con una función totalmente diferente.

Por un momento, pensemos en que cualquier artículo religioso o «sagrado» puede tener una doble connotación dependiendo de cómo lo utilices: tiene mucho sentido si lo miramos como una maquinaria, que si la pones a funcionar como debe ser te dará un resultado, pero si la inviertes para que funcione al revés posiblemente logres un resultado totalmente opuesto.

Ya había escuchado antes que si volteas (con las piernas hacia arriba) una estatua de Cristo o un Buda o cualquier tótem religioso, cosas malas empiezan a pasar; pero como ya he mencionado antes, no soy especialmente creyente, por lo que nunca pensé que algo de esto tuviera alguna relevancia.

Vayamos a lo que nos concierne directamente: ¿qué pasa si usas un niño en cruz para invocar energías malignas en vez de repelerlas?

Sé lo que preguntarán primero, y no, no solo consiste en darle la vuelta al amuleto; el ritual es algo más complejo, y los resultados… un poco impredecibles.

Los niños en cruz se colocan dentro de la piel. Haces una incisión, los «insertas» y luego coses la herida. Es importante que no seas alérgico al tipo de material del que están hechos, pero, hasta este punto, no es nada más que una forma de flagelarte sin sentido a ti mismo.

Dependiendo de la parte de tu cuerpo donde los insertes, puedes pedir favores diferentes, esto acompañado de un ritual con algunas gotas de sangre de carnero que debes consumir cada noche durante veintisiete días, y, antes de dormir, repetir la frase: «Daría mi alma por…», y a continuación lo que deseas. Hasta este punto, para mí, seguía siendo basura… hasta que vi a alguien que tenía unos muy particulares.

Los tres tipos que yo conozco (seguramente hay más), son los siguientes:

1. Para conseguir amor: deben insertarse en la zona púbica.

2. Para conseguir dinero: deben insertarse en la palma de la mano izquierda.

3. Para defensa personal: deben insertarse en el antebrazo derecho.

Este último que mencioné fue precisamente el que pude contemplar. Para describirlo fácilmente, diré que es como ver una cruz de gusanos dentro de la piel (realmente se mueven). Es un espectáculo grotesco, aberrante y perturbador, pero, por alguna razón, no fue fácil retirar la mirada de ellos hasta que la persona que los tenía apartó por completo su brazo.

Que quede como constancia que, indiferente de cuál quieras o cuál sea tu deseo, siempre hay consecuencias. Recuerdo muy bien que las mujeres u hombres quedan estériles, por lo que conseguir el amor de tu vida y no poder tener hijos con él o ella se convierte más en una pesadilla que en un sueño cumplido; también que, las personas que los tenían para conseguir dinero, perdían gradualmente movilidad en todas sus extremidades, algunos hasta el punto de quedar en una silla de ruedas permanentemente.

Pero he aquí la razón por la que quiero contar esta historia, y la razón por la cual considero esto un hecho digno de un creepypasta: qué sucede el día diecisiete, al momento que tu deseo debe ser concedido…

Se describe como «La Visita»: una persona de carácter oscuro te visita para cobrar su cuota. En ese momento, te dirá sus condiciones, tomará lo que necesita de ti y tu deseo será concedido, y en ese momento es cuando empiezan a moverse dentro de tu piel los niños en cruz (sin desplazarse a través de tu cuerpo, siempre estarán en el mismo lugar, como retorciéndose).

De primera mano, esta persona me contó cómo obtuvo sus niños en cruz. Dejo a consideración de cada uno si estarían dispuestos a pasar por semejante experiencia; por mi parte, solo contarla es suficiente para hacerme sentir escalofríos.

Él comenzó así: «A mí no me gusta perder. Desde muy pequeño no podía dormir cada vez que me peleaba con otros niños en el colegio, me daba rabia haber perdido y siempre estaba pensando cómo podía haber girado la pelea a mi favor. Eso me llevó a convertirme en boxeador. Pero mira lo flaco que soy. Por más ejercicio que haga, no es fácil para alguien de mi contextura salir del peso pluma, y más aun cuando estaba perdiendo constantemente y sin dinero».

La emoción, el odio, entusiasmo que se sentía en sus palabras era difícil de describir. Eran demasiadas emociones mezcladas.

Él continuó:

Un día, estaba maldiciendo por la calle en la noche, sangrando porque tuve una pelea callejera y había perdido… Maldecía mi existencia y mi debilidad. Cuando giraba por la esquina, se me fueron las luces (es una frase utilizada para expresar que estás a punto de desmayarte). Cuando reaccioné, recordé las historias de los niños en cruz. No sé por qué vino ese pensamiento a mi mente tan de repente.

Al día siguiente, empecé a preguntar por todo el pueblo cómo conseguirlos, qué había que hacer… pero nadie me quería decir. La persona que estuvo más cerca de contarme, solo me dijo: «Si es por dinero o porque quieres conquistar una mujer, te digo, pero olvídate de que te voy a decir si lo que quieres es ganar peleas» —En ese momento se sentía la frustración en su voz—. Por qué mierdas nadie me decía nada, cuál era la pendejada; yo no entendía nada.


Cuanto interés me causaba esta historia, era medio día y hacía un calor infernal. Así que le dije que acelerara un poco. «Tranquilo, ahora empieza lo bueno», me contestó y continuó con su narración: «Para no darle largas, para poder conseguir esta información, tuve que matar a alguien a golpes como favor hacia un ganadero de la zona, y él le pagó mucho dinero a un brujo para que me contara. Aun así, el brujo me dijo que lo que iba a hacer no solo iba a dañar mi vida, sino también la de muchas personas; que, por favor, lo pensara bien. Le dije que yo solo quería ganar peleas, que no le iba a hacer daño a nadie con quien no me tocara pelear. El viejo respondió: no es por ti, es tu visitante el que es complicado».

Aquí ya me hacía una idea, porque algo había escuchado sobre lo que te pide esa figura oscura durante la visita: a veces fetos de animales o humanos, dedos, orejas, miembros y hasta, incluso…, sus órganos genitales. Pensé que era algo así, por lo que imaginé que habría tenido que cortarle alguna parte a un animal indefenso o incluso a un ser querido (nunca te pedía algo de un desconocido, tenías que tener algún vínculo emocional con el animal o la persona en cuestión). Pero a este hombre no le conocía vínculo emocional ninguno, así que esperé a que continuara su narración…

El viejo me dijo que lo que estaba pidiendo, siendo quien y como era yo, tenía que hacerse de la siguiente forma y que nadie que él conociera lo había logrado antes. El ritual era como todos los demás, los niños en cruz tenían que colocarse en el antebrazo derecho y tenían que ser de plata exclusivamente. El día veintisiete no tenía que tener nada conmigo, salvo mi ropa y medio metro de alambre de púas, y debía pararme en la mitad de un camposanto a las doce de la noche (en el pueblo solo hay uno) y esperar allí, dar vueltas al alambre en mis manos y cerrar los puños tan fuerte como pudiera. Si no podía resistir el dolor y abría las manos, no pasaría nada.

No lo pensé ni un segundo —continuó—. El día veintisiete yo estaba ahí con las manos ensangrentadas, ya que las púas se habían clavado por la presión, y totalmente estático tratando de pensar en todo lo que lograría si esto funcionaba y así olvidarme del dolor… aunque había momentos en que casi lloraba, pero nunca pensé en parar. Estaba tan agotado y era tan tarde en la noche, tal vez la una y media o dos de la mañana, cuando sentí que las manos se me enfriaban. Pensé de inmediato: se acabó esta estupidez, no me voy a quedar sin manos y esto es una tontería. Las abrí para que cayera el alambre y las empecé a tocar; aunque la luz era tenue porque la farola más cercana estaba a varios metros, podía verlas enrojecidas y húmedas por la sangre que había corrido… pero no estaban adormecidas. El frío que sentía no era por las heridas o porque me estuviera desangrando; de hecho, solo me percaté primero en las manos por la humedad, pero tenía frío en todo el cuerpo.


Por alguna razón, yo también empezaba a sentir frío a pleno medio día bajo un sol de treinta y cinco grados… Parecía que ese sentimiento se pasaba hacía mí. Y entonces vino la hora de saber cómo obtuvo sus niños en cruz. La narración prosiguió:

Sentí que alguien venía, y me di la vuelta de inmediato pensando que era el cuidador que me iba a sacar, pero no. Lo que vi me paralizó por completo. Una silueta oscura con ropa negra venía caminando hacía mí. Usaba una capucha y un gabán que cubría todo su cuerpo. Ese tipo de vestimenta solo se ve en televisión porque aquí en tierra caliente nadie usa ropa tan calurosa. No podía ver su cara, a pesar de que tengo vista de águila; estaba muy oscuro debajo de la capucha.

Se me acercaba tan lentamente, y, aun así, mis pensamientos no fluían, no podía aclarar las ideas ni pensar en nada. Estaba bloqueado.

Llegó hasta mi oído y me dijo, haciendo pausas, como si estuviera disfrutando sus palabras de manera orgásmica: «Hace tiempo… no me pedían… este favor… y te lo voy a conceder… Si me ganas en una pelea… no volverás a perder otra».

Cuando escuché eso, me empezó a hervir la sangre. Mi mente se despejó y mis ideas comenzaron a fluir… pero no pensaba en quién era esa figura extraña ni en el peligro que corría ni nada más, pensaba cómo iban a ser mis movimientos, dónde iba a pegar el primer golpe, cómo me iba a defender… ¡Cómo le iba a ganar!

El tipo se alejó de mi. Yo, enseguida, me emocioné y empecé a mover las piernas para calentar… ¡Cuando vi las suyas!


Hizo una pausa larga, que no había hecho durante toda la narración. Se puso pálido, tragó saliva como si estuviera atorado y sacudió el rostro para preguntarme: «¿Has visto un carnero parado en dos patas alguna vez?».

Se me retorcieron las tripas… Luego pensé, por un momento, que había cambiado el tema de conversación bruscamente y estaba haciéndome una broma, así que le dije: «Los carneros no andan en dos patas», y me reí a carcajadas. Él no se inmutó. «Te estoy hablando en serio, tenía patas de carnero en vez de pies».

En este momento nos interrumpieron; tenía que irme a hacer otras cosas, así que le dije que volvería para que me terminara de contar, pero no pude regresar ese mismo día. En la noche casi no pude dormir tratando de imaginar cómo se vería una persona con patas de carnero… y cómo terminaba la historia.

Al día siguiente, no esperé siquiera el medio día para ir a visitar a este personaje que me tenía tan intrigado. Lo encontré fácilmente porque recién había peleado con alguien y había bastante alboroto en la plaza… Él había ganado, como siempre.

Cuando lo encontré, estaba rodeado de las viejas chismosas del barrio y un grupo de personas del pueblo. Apenas me vio, hizo un esfuerzo por zafarse y le gritó a todo el mundo que tenía algo urgente que hablar conmigo y me empujó hacia la terraza de su casa donde habíamos estado conversando el día anterior.

No lucía cansado incluso después de esa lucha. Por lo que alcancé a escuchar, el otro tipo tuvo un mal rato y estaba inconsciente… Por otra parte, parecía que él hubiera luchado con un niño de cinco años. «Ven y te cuento rápido el resto, porque tengo que irme al coliseo, quieren hacerme unas pruebas de dopping», y se rio a carcajadas.

Su expresión cambió en cuanto retomó la historia: «Yo empecé a calentar, me movía como se hace típicamente en las peleas de boxeo. El sujeto solo estaba ahí parado, como impaciente, como si yo fuera un payaso aburrido. El que pega primero, pega dos veces, como se suele decir comúnmente, así que no perdí más el tiempo. Me abalance sobre él y le di tan duro en el estómago como pude».

En ese momento me mostró su mano derecha. Abrió la palma y me dijo: «Y ahí fue cuando me fracturé estos dos dedos», comentó mientras señalaba con el índice izquierdo sus dedos anular y meñique. Estaban torcidos hacia la derecha desde la mitad y se veían particularmente irregulares con relación a los demás.

Cuando lo golpeé, fue como pegarle a algo completamente sólido, como un muro, pero a la vez tenía algo suave, así que diré que fue como pegarle a un árbol. Inmediatamente, retrocedí y me agarré fuertemente la mano; sentía los dedos entumecidos. No noté que estaban fracturados hasta mucho después, ya que, en ese momento, estaba cargado de adrenalina —Cerró sus ojos fuertemente, como cuando te golpeas tus dedos al cerrar una puerta—. Y ahí se me vino encima. Yo alcancé a reaccionar y metí el mismo brazo derecho para protegerme del golpe. Me golpeó con la izquierda, y no sé cómo carajos no me fracturó el brazo, era como si me hubiera pegado una vara de hierro; conozco bien esa sensación porque alguna vez trabajando en construcción tuve un accidente similar.

El brazo se me empezó a adormecer, él no hizo más movimientos. Esto no era una pelea ordinaria, no estaba tratando de noquearme, era más como una prueba de fuerza. Entendí que lo que él quería era que intercambiáramos golpes, uno él y uno yo, hasta que alguno de los dos cayera.


«¿Y entonces?», volví a preguntar con impaciencia.

Entonces era mi turno y mi derecha ya no servía para nada, por lo que me dije a mí mismo: esto no es una pelea de boxeo, es callejera, así que todo se vale. Entonces preparé mi pierna derecha, y mi objetivo era su cabeza, pensaba noquearlo con eso. ¡Pero me equivoqué! —exclamó mientras soltaba una risa nerviosa—.

Hice una maniobra para hacerle creer que le iba a golpear el pecho con el brazo izquierdo, queriendo que se moviera un poco hacia un lado y poder atinarle con la pierna. Pero… nuevamente, no se movió un centímetro, se quedó recto e inmóvil. Así que regresé mi brazo y me impulsé para pegarle la patada. Estoy seguro de que le pegué, porque sentí que había tocado algo con el peine del pie, pero pasé derecho, como si hubiera dado una patada en el aire. Y luego vino otra vez el dolor. Lo raro es que me dolía la parte trasera del pie, hacia el tobillo, como si hubiera lanzado la patada al revés. Nunca entendí qué fue eso, supuse que era que había apoyado mal el pie cuando tomé impulso.


Me parecía que este hombre, a pesar de lo que había visto, todavía tenía un poco de escepticismo e intentaba darle sentido a una serie de eventos que claramente no lo tienen. O, tal vez, lo hacía por otra razón que nunca pude descifrar.

«Ajá» fue lo único que atiné a decir, y él continuó:

Era su turno, es allí cuando realmente sentí sus intenciones de matarme. Mi corazón empezó a latir más fuerte, pero ya no era emoción, era miedo. El tipo se agachó como cuando un toro está a punto de embestir, y me lanzó un derechazo.

Lo único que atiné acertadamente fue esta. Si hubiera metido el brazo para protegerme nuevamente, seguro me lo partía en dos, así que desvié su puño con una patada. Mi zapato salió a volar y mi pie se quemó por la fricción.


Una vez más había hecho eso. Trataba de disimular un evento increíblemente anormal con una explicación que apenas sí alcanzaba la lógica en este punto. ¿Cómo te va a quemar la fricción de un brazo el pie, y más teniendo zapatos? Pero no dije nada y lo dejé que siguiera.

Ahora me dolía todo el cuerpo —retomó con angustia en sus ojos—. Es diferente cuando estás haciendo varios movimientos que cuando solo estás poniendo toda tu fuerza en un solo punto, y el cuerpo me estaba cobrando el sobreesfuerzo. Ahora era mi turno, y no tenía ideas. «¡El codo!», se me ocurrió de pronto. Es lo más duro que tienes en cuestión de golpes. Así que me preparé. Sabía que tenía que usar el impulso de la pierna izquierda que no me dolía y lanzar el codazo con la derecha. Mi objetivo: sus costillas. Si lograba romperle una, al menos estaríamos en condiciones similares. Una costilla rota afecta mucho tu movilidad… Otra vez, me equivoqué.

Hice un movimiento con todo el impulso que pude, otra vez contra la figura inmóvil en frente de mí, y al pegarle, mi codo se atrancó entre su costilla y su brazo. Por una fracción de segundo, pensé: «Hice que el desgraciado se cubriera, lo hice mover». Al segundo siguiente, me había estrellado contra él y mi propio codo se me enterró en mis costillas, dejándome sin aire. Me había roto mi propia costilla en ese intento, y ahora las cosas no estaban nada bien para mí —Su cara se puso roja, como si tuviera pena de contar lo siguiente—.

Caí al suelo, no podía respirar bien, estaba totalmente acabado y era su turno. «Hasta aquí llegué», fue lo que pensé. Y ahí sentí el golpe. Mientras estaba en el suelo, y sin piedad alguna, me pisó con su «pata» —Y me mostró su espalda, donde tenía una huella marcada como una cicatriz—. Siempre le he dicho a la gente que me caí debajo de un caballo y me pisó, pero fue ese tipo el que me lo hizo. Ardía como si me hubieran puesto un hierro caliente para marcarme como ganado. Pero para mí, la cosa iba bien.


No pude contenerme, me reí y le dije: «Sí, claro, súper bien. El brazo derecho jodido, el pie quemado, las costillas rotas y, aparte…». Me interrumpió: «Tenía la oportunidad de dar un golpe más».

Me quedé en silencio mientras veía cómo su rostro se enrojecía nuevamente: «Y empecé a llorar… —dijo con tristeza—. Ya no sabía qué hacer, apenas sí tenía fuerzas para moverme y me dolía todo… Así que las lágrimas solo salían aunque intentara contenerlas. Por un instante, olvidé el dolor que estaba sintiendo, y solo pensé: “La he cagado a lo grande, no solo no pude cumplir mi sueño, sino que también voy a terminar muerto. Yo quiero ganar, quiero ganar, quiero ganar…”, fue lo que empecé a pensar mientras derramaba lágrimas».

Era extraño ver a una persona tan orgullosa pero a la vez tan alegre con esa expresión de nostalgia en el rostro. Pero él no detenía su narración.

Me hice hacia atrás y traté de ponerme en pie de alguna forma. El sujeto, nuevamente, estaba ahí, inmóvil, esperando. Esta vez podía sentir su aburrimiento, estaba seguro de que ya no iba a alargar más la pelea; con el próximo me mataba.

Y fue ahí que la pude hacer bien —dijo mientras su rostro cambiaba nuevamente a su forma alegre y orgullosa de siempre—. Me restregué las lágrimas por toda la cara y la cabeza con la mano izquierda, ya que la derecha apenas sí la podía mover. Con el sudor y las lágrimas del rostro, me peiné hacia atrás e hice un movimiento que no pensé mucho: me lancé hacia el tipo, agarré su derecha con mi izquierda y le metí un cabezazo. Me escalabré la cabeza —Se rio tan fuerte que algunos vecinos se asomaron a ver cuál era el chiste—. Pero cuando me fui hacía atrás, aturdido por el golpe, la figura siniestra estaba atontada, agarrándose el rostro. No podía ver porque igual seguía oscuro y él se veía más oscuro aún que la misma noche, pero parecía que le había roto la nariz.

La figura salió corriendo hacia el monte oscuro y desapareció. Yo me desmayé y desperté en la clínica del pueblo. Me sentía diferente y estaba todo enyesado, con vendas en la cabeza y eso… pero ya no me dolía nada. Después de que salí de ahí, veía que se movían como gusanos los niños en cruz, y pues, eso es todo. De ahí en adelante, siempre que peleo, gano.


«¿Y ya?», le pregunté al sentir que faltaba algo. «Sí, ya, eso es todo. Ahora sí me voy, porque voy tarde».

Cientos de dudas me asaltaban. ¿Quién era la figura oscura?, ¿es la misma que le aparece a todos los que quieren hacer estos tratos? ¿Por qué funcionó el cabezazo y todo lo demás no? (Aunque intuyo que las lágrimas tenían algo que ver, no le veo el menor sentido). ¿Nadie ha examinado a este tipo a ver qué tiene?, ¿o no se dieron cuenta de que los niños en cruz se movían cuando estuvo en la clínica? ¿Qué pasó con la figura? ¿Alguien más ha intentado lo mismo? En fin… me dolió la cabeza de tanto pensar, así que me conformé con lo que tenía y buscaría una nueva oportunidad de hablar con él para saber más del asunto…

Esto último nunca pudo ser posible. Mis vacaciones terminaron y no volví a ver al tipo de nuevo. Un tiempo después, me enteré de que lo habían matado a tiros: ya saben lo que dicen, si no lo puedes matar a golpes, pégale un tiro mientras duerme y asunto resuelto (eso no lo dicen en ningún lado, creo que es de una película).

Evidentemente, en el mundo tanto de las peleas clandestinas como las profesionales se mueve miles de millones de dinero en apuestas. Una persona que siempre gana no es precisamente algo bueno para el negocio, y más siendo un completo desconocido.

Este evento en particular desataría varios fenómenos extraños en este pueblo a lo largo de varios años, según la gente del pueblo, porque esa «visita» no debería demorar tanto: usualmente es rápido, la figura llega, pone sus condiciones y se retira. Pero como la pelea se había alargado, mucha energía negativa se había concentrado en la zona y había llamado otros aparatos (entiéndase este término como el que usan en el pueblo para nombrar espíritus o fantasmas; mientas que las brujas son brujas, no aparatos).


Fin!!


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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #40 en: Septiembre 12, 2017, 09:31:56 pm »
Plegarias

Frente a una situación desesperada, sea cual sea, la gente se encuentra rogándole a Dios una respuesta, y, si no es a Dios, a algún ente, objeto o simplemente esperan que mágicamente todo se solucione para poder seguir con sus vidas. Sienten que necesitan un soporte externo, algo que los haga mantener la esperanza aunque sea un día más en un mundo cada vez más consumido por los problemas que ellos mismos generan. Y, frente a esta petición, ¿cuáles son las respuestas habituales? Lo mismo de siempre: sugestión vana que nos hará vivir ilusionados o silencio desgarrador que nos encerrará en la angustia y nos empujará a cometer actos de frenético desquicie.

¿No creen que deberíamos tener un verdadero soporte externo?

¿Uno que podamos SENTIR, VER y TOCAR?

Bien, si están de acuerdo conmigo, entonces les sugiero que lean atentamente lo que detallaré a continuación. Pero les advierto, lo que decidan hacer con la información que les daré queda bajo su absoluta responsabilidad, así como las consecuencias que puedan traerles.

El único ente «sobrenatural» del que podemos dar fe de su existencia son los muertos. Los muertos están en todo el mundo, y están desde siempre. Las ceremonias rituales a los muertos comenzaron hace más de sesenta mil años, antes de que el hombre fuese hombre. Con el tiempo, el culto se desarrolló diversas religiones y creencias, todas dirigidas a alabar a nuestros antepasados, la mayoría de formas distantes e indirectas. Tuvimos que avanzar hasta la Edad Media para intentar, clandestinamente, contactar a los difuntos de manera directa mediante mediums o la así llamada «magia negra» o «necromancia». El último gran salto fue con la curiosidad esotérica de los científicos fenomenológicos, cuando en 1901 el doctor Duncan MacDougall, estadounidense de Massachusetts, realizó los experimentos que establecían que el alma humana tenía peso (veintiún gramos). La gente siente la presencia de los muertos. Cuando dormimos, cuando caminamos por la calle, cuando tomamos el subterráneo; cada hora de cada día estamos acompañados por algo que parece confundirse por nuestra conciencia. Pero a veces lo escuchamos, y entonces sabemos que no estamos solos. Sí, hay una barrera que nos separa, pero no estamos solos.

Los muertos, todos los muertos, forman un solo ente (me referiré a este ente de ahora en adelante como «El Ente del Más Allá»). Al igual que se dice que Dios es el conjunto de todas las cosas, El Ente del Más Allá es el conjunto de todos aquellos que hicieron posible nuestra existencia, nuestra historia y nuestro modo de vida. Resumiendo, El Ente del Más Allá es la parte de Dios más cercana a nosotros.

El ritual que describiré es un ritual de invocación, seguido de un pacto de sangre. Puede realizarse en cualquier cementerio que disponga de fosas terrestres, a cualquier hora del día. Sugiero hacerlo rápido y en una tumba reciente para no llamar mucho la atención.

Se necesitarán los siguientes elementos:

• Incienso (puede ser en flor, pastillas, sahumerios, etcétera)
• Sal gruesa
• Maíz en granos
• Una tarjeta en blanco
• Un bolígrafo o algo para escribir (lápiz no)
• Un envase o recipiente pequeño con tapa
• Vino (una botella)
• Un papel en blanco (A4 o tipo carta)
• Una jeringa hipodérmica
• Un alicate o cortauñas
• Un incinerador o parrilla
• Fósforos o encendedor
• Concentración

Lo primero que deben hacer es visitar algún cementerio, panteón o iglesia en donde haya alguien enterrado. No es necesario que lleven ningún elemento en este primer recorrido, ni tampoco que sea el mismo cementerio en donde realizarán el ritual. Pueden llevarle una flor a alguien si lo desean, pero no es obligatorio. El Ente del Más Allá notará su presencia y el tiempo para el ritual comenzará a correr.

A partir de la fecha y la hora en la que visitaron aquel lugar, tienen exactamente una semana para ir al cementerio (esta vez debe tener fosas comunes) y seleccionar una tumba. En esa tumba se arrodillarán, se besarán la mano derecha y extenderán el beso hacia el nombre inscrito en la lápida. Luego, esparcirán la sal a su alrededor haciendo un semicírculo para purificar el lugar. Una vez hecho esto, cierren los ojos y tómense su tiempo para concentrase en algún familiar, conocido o alguna persona que haya muerto. Es recomendable pensar en alguien fallecido recientemente, puesto que los ancestros antiguos son un poco más difíciles de contactar. En un momento dado, sentirán la brisa en la cara, y por más abrigo que lleven sentirán un escalofrío en todo el cuerpo. Cuando lo sientan, es hora.

Dejen el incienso al pie de la lápida mientras dicen: «Benditos son los ojos que no ven, pues en la noche ven el día y en la tempestad la calma». Ahora dejen el maíz por delante del incienso, y digan: «Bendito es el cuerpo que no siente, pues su cuerpo siente lo superfluo y su alma siente lo esencial». Por último, abran la botella de vino y vuelquen la mitad sobre el incienso y el maíz mientras dicen: «Bendita es la tierra que los contiene, el abrigo cálido para el invierno de los días». Terminado esto, tapen la botella y anoten en la tarjeta en blanco el nombre de la lápida, la fecha de nacimiento y muerte y todos los datos que haya disponibles (últimas palabras, lugares de nacimiento y muerte, estudios o grados militares, cosas importantes que hizo en el transcurso de su vida…).

Ahora llenen el recipiente con tierra de la tumba y tápenlo. La tierra no debe estar mojada con vino, de lo contrario, El Ente del Más Allá interpretará que le retiran la ofrenda y se negará a hacer el trato (quizá hasta los maldecirá). Vuelvan a cerrar los ojos y otra vez concéntrense en algún difunto. Si no sienten la brisa y el escalofrío, levántense y vuelquen el resto del vino sobre la tumba, formando una equis. Arrojen el recipiente con tierra y váyanse de inmediato del cementerio sin hacer contacto visual con nadie. No vean a nadie a los ojos ni a ningún espejo en las siguientes veinticuatro horas, no vuelvan a entrar a un cementerio en los próximos tres años y jamás intenten de nuevo el ritual. Si vuelven a sentir la brisa y el escalofrío, significa que El Ente del Más Allá aceptó sus ofrendas y les tiene cierta simpatía. Extiendan otro beso hacia la lápida y retírense.

Vuelvan a su casa con la botella de vino, el recipiente y la tarjeta. Guarden el recipiente y la tarjeta en un lugar seguro, donde procuren no perderlos. En el papel en blanco tamaño A4, realicen su petición. Deberá estar escrita en tinta con letra legible y ser lo más objetiva posible, puesto que El Ente del Más Allá suele valerse de los «vacíos legales» para que las cosas no resulten como se esperan. Una vez que terminen de escribir la petición, tomen el alicate y córtense una uña cualquiera de la mano izquierda. Ahora tomen la jeringa hipodérmica. Vuelvan a concentrarse en algún difunto, y cuando sientan la brisa y el escalofrío, digan: «Entrego lo material y recibo lo esencial, esta es la deuda de los Ancestros». Entiérrense la aguja en alguna vena (les sugiero la del antebrazo derecho o izquierdo) y llenen la jeringa con su sangre. Recomiendo que se pongan un algodón con alcohol al sacar la aguja.

Pongan el contenido de la jeringa en la botella de vino. Luego pongan la uña que cortaron dentro de la botella y tápenla. Digan en voz alta: «La sed será saciada, rojo con rojo, por siempre y para siempre», y agiten la botella para mezclar bien todo.

Váyanse a dormir. Después de perder tanta sangre, seguro lo necesitarán.

A partir de la fecha y hora en la cual dejaron las ofrendas en la tumba, tienen una semana para consumar el pacto de sangre. Deberán volver al cementerio (o ir a otro que tenga fosas comunes) y seleccionar otra tumba. Se arrodillarán y extenderán un beso a la lápida como en el primer ritual. Concéntrense de vuelta en un difunto y esperen a sentir la brisa y el escalofrío. Cuando lo sientan, digan: «La sed será saciada, rojo con rojo, por siempre y para siempre», y hagan un pequeño pozo en la tierra. Allí vuelquen el contenido de la botella y observen lo que sucede. Lo habitual es que la uña que estaba en la botella se entierre como si fuera aplastada y sea tragada por la tierra, pero si esto no sucede, no hay que preocuparse; solo quiere decir que en ese momento El Ente del Más Allá no tiene mucha sed.

Vuelvan a tapar el pozo con tierra, extiendan un último beso a la lápida y retírense.

Con la petición que escribieron antes, vayan al incinerador o parrilla que prepararon y enciendan el fuego. Echen un poco de sal a las llamas para purificarlas y concéntrense una última vez en alguien difunto, hasta que sientan la brisa y el escalofrío. Cuando lo sientan, acérquense al fuego y digan, con actitud convencida: «Hago reclamo de mi retribución, su deuda, la sed que yo sacié, exigiendo el presente contrato. ¡Responded mis plegarias!». Arrojen la petición al fuego y esperen a que el papel termine de consumirse. Por último, y para hacer válido el contrato, digan: «Ahora su deuda es mi deuda, y cumpliré la petición hasta que la Hermandad sea sellada con el Alma».

Dentro de tu cabeza oirás una voz difícilmente reconocible, que te dirá: «La verdad os liberará». Lo más probable es que lo diga en tu idioma, aunque a veces lo dice en latín: «Veritas vos liberabit».

A partir de ese momento, el pacto está sellado.

Bien, estos son los pasos a seguir para invocar la ayuda de los muertos (El Ente del Más Allá). Ahora haré algunas aclaraciones, solo para tener en cuenta antes de tomar decisiones precipitadas:

1. Una vez realizado, el contrato no se puede deshacer bajo ningún motivo.
2. Las garantías del contrato son el recipiente de tierra y la tarjeta con los datos de la primera lápida. Si se hace válido el contrato, el interesado deberá mantener esos dos objetos por el resto de su vida. Si en algún momento los pierde, se le aplicará el castigo de quienes no cumplen el contrato.
3. Para cumplir con el contrato, el interesado deberá, una vez por año, realizar una visita a un cementerio y dejar una ofrenda, sea cual sea, en una fosa común.
4. La sangre de la jeringa no tiene por qué ser la del usuario (mientras la uña sí lo sea), pero debe ser humana y de una persona viva.
5. Si alguna de las frases detalladas se dice de manera errónea (con excepción de «Ahora su deuda es mi deuda, y cumpliré la petición hasta que la Hermandad sea sellada con el Alma») el contrato no tiene validez, y no se aplicará ningún castigo al beneficiario.

Por último detallaré el castigo impuesto por no cumplir el contrato, extraído de los antiguos manuscritos de Abdul Alhazred y traducidos al español:


Citar
Lo primero que dijo fue: «Benditos son los ojos que no ven, pues en la noche ven el día y en la tempestad la calma», pues entonces todos los ojos que verá serán ojos que no ven: fuera de sus cuencas, chorreantes de sangre, pus y corrupción. Los verá en sus padres y sus hijos, sus amigos y amigas, la gente que ama y detesta. Los verá por doquier, y los verá también en su reflejo.

Lo segundo que dijo fue: «Bendito es el cuerpo que no siente, pues su cuerpo siente lo superfluo y su alma siente lo esencial», pues entonces su cuerpo no sentirá más que el dolor infinitamente superfluo del vacío, y lo que verá en sus pares serán sus cuerpos sin sensación: deformados y malolientes, casi en un estado pétreo de descuidada descomposición. Los verán caminar por la calle y en su casa, y en sí mismo verá su esqueleto deformado con los despojos de su traición.

Lo tercero que se dijo fue: «Bendita es la tierra que los contiene, el abrigo cálido para el invierno de los días», pues entonces la tierra será el abrigo de la noche que asolará los días de este condenado, encontrándolo solo si se lo busca. Entonces su Alma pertenecerá por siempre a los Ancestros.

بقية في السلام (descansa en paz)

Fe de erratas: SI NO CUMPLE EL CONTRATO, EL BENEFICIARIO NO FORMARÁ PARTE DE EL ENTE DEL MÁS ALLÁ CUANDO MUERA, Y SU ALMA SE DESVANECERÁ JUNTO CON SU CUERPO.




Que tengan lindas pesadillas!!

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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #41 en: Septiembre 13, 2017, 09:30:27 am »
Ciudad Sin Luz

¿Hay alguien en tu vida que odies? ¿Alguien por quien darías cualquier cosa para hacerle daño; por quien pagarías cualquier precio a cambio de venganza? Si es así, quizá deberías considerar ir a la Ciudad Sin Luz.

Para ir ahí, ve a cualquier ciudad relativamente grande y busca un callejón abandonado por la noche. Entra en él y cierra tus ojos lo más fuerte que puedas. Di en voz baja: «Ciudad Sin Luz», y concéntrate en la oscuridad. Probablemente has notado que ves colores difuminados y figuras abstractas si enfocas tu vista cuando tienes los ojos cerrados; observa esas imágenes. Luego de unos minutos, deberían empezar a volverse más claras y brillantes.

Cuando esto ocurra, irán tomando formas concretas: imágenes de asesinatos violentos, animales deformados y semejantes. No importa lo que veas, mantén tus ojos cerrados. Comenzarás a perder la noción del tiempo, pero eventualmente las imágenes se detendrán y solo verás oscuridad absoluta, nada más que un tono negro profundo sin otros colores o formas. Cuando estés seguro de que has alcanzado este punto, abre tus ojos.

Ahora te encontrarás en una ciudad bastante oscura; no habrá una sola luz o estrella en el cielo. Deberías poder ver las siluetas azul oscuro de los edificios a tu alrededor. Sal del callejón y camina por la acera tan silenciosamente como te sea posible sin ir en ninguna dirección en particular.

Si escuchas algún movimiento, aléjate tan rápido como puedas del ruido. En la Ciudad Sin Luz habitan animales; estará muy oscuro como para distinguir bien sus rasgos, pero son del tamaño de los felinos grandes y matarán a cualquier humano que atrapen. Sigue caminando hasta que llegues a un área con edificios más pequeños. Es el límite de la ciudad.

Te encontrarás con un niño, cuyo rostro emitirá un débil brillo, permitiéndote ver que no tiene ojos.

Te preguntará: «¿Compartirás tu luz conmigo?».

Di que sí y el niño acercará sus manos a tu rostro y te sacará tu ojo derecho. Será doloroso, pero esto no te dejará ningún tipo de herida ni sangrarás. Luego, te dará las gracias y se irá.

Sigue caminando y un hombre alto aparecerá frente a ti. Te cuestionará: «¿La luz de quién deseas tomar?».

Di el nombre de la persona que odias, y tan pronto lo hagas, esa persona quedará completa y permanentemente ciega.

«¿Tu odio ha sido satisfecho?», te preguntará el hombre. Si es el caso, di que sí, y despertarás en el callejón. Si la respuesta es negativa, di que no, y el hombre desaparecerá. Sigue caminando. Te encontrarás con otro niño sin ojos.

Te preguntarán nuevamente: «¿Compartirás tu luz conmigo?».

Di que sí y te sacará tu ojo izquierdo, dejándote ciego. Sigue caminando y el hombre alto se te aparecerá de nuevo, aunque, por supuesto, ahora tendrás que depender del sonido de su voz.

Dirá: «¿La vida de quién deseas que la oscuridad reclame?».

Pronuncia el nombre de la persona que odias, y esa persona morirá. No se te preguntará si tu odio ha sido satisfecho esta vez y no serás capaz de volver al callejón. Te advertí que te aseguraras de que realmente odiabas a alguien antes de hacer esto, porque pasarás el resto de tu vida vagando por la Ciudad Sin Luz, ciego, con solo tu odio para reconfortarte.

Para algunas personas, eso es suficiente.
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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #42 en: Septiembre 13, 2017, 10:58:18 am »
Su protección

En cada pueblo y ciudad sobresaliente hay una casa de la que no existe registro oficial, y cuyas ventanas han sido entabladas por más de lo que cualquiera pueda recordar. De los antiguos inquilinos, si alguna vez hubo, no hay rastros, y ninguna organización ni individuo jamás reclamará la propiedad del terreno sobre el cual se sostiene.

Al irrumpir en la residencia (siempre por la parte trasera, a través de una ventana corrediza de planta baja; nunca debes tocar las puertas exteriores) distinguirás de entre el polvo señales de que ha permanecido inhabitada por mucho tiempo. Una caja de cartón aplanada, el catre de un niño dado vuelta, una alfombra desgastada… Invariablemente, siempre habrá un colchón doble en el dormitorio principal. Lo que no verás, sin embargo, serán ratas y cucarachas, o desperdicios de animales. Las plagas saben bien que no tienen permitido estar ahí.

Estos son Sus espacios sagrados.

La primera vez que vayas, lleva solamente lo que necesites para poder entrar en la casa. Luego, ubica el dormitorio principal, ponte en el centro y dibuja un círculo continuo en el polvo alrededor de tus pies. Hazlo de al menos un metro de diámetro para estar seguro.

Mira hacia la entrada, y di en voz alta: «Deseo hacer un sacrificio. ¿Aceptarás la ofrenda?».

Entonces sal de ahí tan rápido como te sea posible. No debes regresar hasta la noche siguiente.

Esta vez, lleva clavos, un martillo, una botella vacía de un litro de capacidad, un cuchillo grande y afilado, y una antorcha. Entra de la misma manera que la vez pasada. ¿Recuerdas el colchón en el dormitorio principal? Alguien estará durmiendo allí. No te preocupes por despertarlo(a); Ella se ha encargado de eso por ti. Gira al durmiente hasta ponerlo boca arriba y córtale su vena yugular, asegurándote de recoger tanta sangre como sea posible.

Necesitarás derramar un poco de la sangre en el piso de cada habitación, incluyendo esta, con el cuidado de que, al final, te quede un poco. Cuando hayas terminado, sal de la misma manera en la que entraste y pon de vuelta los tablones (para esto necesitas el martillo y los clavos). Ve a casa caminando; no hables con nadie en el camino. Cuando llegues, vierte un poco de la sangre que queda en tu mano derecha y embárrala sobre la manija de tu puerta antes de entrar. Luego acuéstate.

Si aún te ha quedado sangre, tendrás que derramarla en cualquier pavimento de la ciudad sin permitir que caiga por algún desagüe. El cuchillo no debe ser usado nunca más, y debes enterrarlo. No te molestes en cubrir tus huellas. Cuando dejes tu casa al día siguiente, la sangre en tu puerta habrá desaparecido, y el homicidio que has cometido no tendrá repercusiones. Desde el momento en que dejes Su templo, ninguna evidencia de ADN podrá inculparte nunca más; la ley bordeará los rededores de tus pisadas sin tocarlas nunca. Delante de las cámaras, tu cara será una mancha borrosa.

Estás bajo Su protección ahora.

Solo asegúrate de encontrar la casa correcta.
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Re:DeuxEx Series [La Casa del terror by M21]
« Respuesta #43 en: Septiembre 21, 2017, 09:33:46 am »
Sonic (.exe)

No sé cómo terminé en esta situación. Hasta hace algunas semanas mi vida era tan normal como la tuya o la de cualquier otro. Francamente, ni siquiera sé por qué rayos te estoy contando esta experiencia. Mas sin embargo, me siento con la obligación de advertir a todos aquellos que creen que lo sobrenatural es solo un simple juego, algo para entretenerse. Lo sé, puesto que yo era una de esas personas. Déjame decirte que en este retorcido mundo hay más de lo que vemos, fuerzas inexplicables que acechan desde las sombras, esperando a que cometas el más minino error para arrastrarte al Infierno. No pretendo sermonearte ni ser alguna especie de mártir.

Él ha cobrado ya bastantes vidas, una por una las va sumiendo en la demencia hasta que solo queda un cascarón hueco. El estúpido de mi exnovio fue una más de sus tantas víctimas, y aunque no lo lamento, la manera en que murió fue grotesca…

En un día como cualquier otro, mi entonces novio Emanuel y yo haríamos un poco de exploración urbana. Cabe mencionar que yo detestaba la idea desde un principio, pero de alguna manera él me convenció.

—Ey Karla, ¿todo bien?

Guardé silencio.

—Anímate amor, solo entraremos y husmearemos un poco.

—Por mucho que digas eso, la idea me da mala espina.

—Tranquila, no le hagás caso a los rumores.

—¿Rumores? ¡No mencionaste nada de eso!

Todo marchaba relativamente normal hasta que llegamos. El reloj marcaba alrededor de las 20:30 horas, por lo cual estaba obscuro. El lugar en cuestión era la típica casa en ruinas, fachada púrpura carcomido, puerta putrefacta de madera, cristales rotos y grafitis. Era un lugar… peculiar.

No fue difícil saltar la cerca, y mucho menos derribar la puerta.

Al entrar, un olor putrefacto inundó mis poros, por lo cual casi vomito. Fuera de ello, todo corría con relativa normalidad; es decir, en el suelo había jeringas, algunas mantas, muebles desechos. Pero hubo algo que llamó mi atención en particular, en la pared central había algo escrito con pintura azul. Cuando lo alumbré con una linterna, noté que decía: «Eres mío».

—¿Eres mío? Vaya imaginación, malditos vagos.

—¡Eh, Karla! Ven a ver esto. —Ese era Emanuel llamándome desde la habitación conjunta.

En esa habitación en particular el aire estaba viciado y la temperatura era realmente baja.

—¿Qué quieres?

—Mira eso —dijo señalando hacia abajo.

—El piso no me…

En el suelo había algo que no me hubiera esperado. Un pentagrama, y no uno común, uno con cera derretida en cada punta y una mancha carmesí en medio, pero algo descomunal se hallaba dentro de ese símbolo, una USB.

En aquel momento solo podía pensar en qué demonios hacia una USB en ese lúgubre sitio. Cuando me disponía a levantarla, me vi interrumpida por una fuerte corriente de aire frío al tiempo que la puerta (o lo que quedaba de ella) se cerró de súbito.

—Muy gracioso, amorcito —dije sarcásticamente.

—Estoy a tu lado —respondió temeroso.

—Entonces, si no fuiste tú…

Una por una, las oxidadas ventanas se comenzaron a cerrar mientras el viejo ordenador del cuarto se encendía. Por si te lo preguntas, sí, al parecer había electricidad.

Emanuel recogió la memoria y salimos corriendo lo más rápido que pudimos de aquel lugar; solo fueron unos segundos, pero me parecieron horas.

Ya fuera de ese sitio, él me preguntó si me encontraba bien, a la cual yo contesté con una buena bofetada.

—¡Te dije que no era una buena idea!

—Sí, ya me di cuenta.

—¡IDIOTA!

—Mira, por ahora será mejor que te vayas a casa.

Las piernas aún me flaqueaban, pero de alguna manera logré llegar a casa a salvo. Los días continuos corrieron de lo más normal, mas todo empezó exactamente a los seis días.

Cuando me disponía a hablarle a Emanuel (no había sabido nada de él durante ese tiempo), algo muy perturbador ocurrió. Un sobre de manila se deslizó debajo de mi puerta. En el frente yacían las palabras: «Emanuel está muerto». Por la letra, supe que se trataba de su madre

«¿Emanuel está muerto?». Intenté llamarlo varias veces a su celular, le escribí e incluso fui a verlo a su salón de clases, pero todo sería en vano. Él no me contestó y dudo mucho que algún día lo haga.

—Esto no tiene ningún sentido, es decir, ¿muerto? Por favor, ella no lo hubiera dicho tan tranquila.

Días después, mis temores fueron confirmados cuando encendí el televisor. En las noticias apareció el caso de un joven brutalmente asesinado. Al parecer le habían rajado el cuello mientras estaba en la PC. Pero lo más sorprendente fue la hora de la muerte, 20:30 horas.

Anonadada, apagué el televisor y corrí hacia mi habitación. Tomé el sobre y, temblorosa, lo abrí.

El sobre contenía la suma de mis temores: un par de hojas arrugadas y… una USB morada.

Inmediatamente, después de percatarme de lo último, encendí mi ordenador y conecté la USB. En esta había almacenadas algunas fotos y una carpeta, la «S-30». Al abrir las imágenes me topé con desagradables escenarios, pues en ellos había cuerpos, sangre y viseras por todos lados. Cerca de trescientas imágenes existían, aunque solo vi alrededor de veinte. Cada imagen tenía un nombre como Paola, Tom y Emanuel.

Misteriosamente, esta última contenía una foto del cuarto de mi exnovio con él tirado en un charco de sangre, la cual cerré casi de manera instantánea. Posteriormente, inspeccioné la carpeta; no pesaba ni un byte, pero dentro tenía un archivo, «Sonic (.exe)», el cual ejecuté despreocupadamente. No tenía manera de saber lo que a continuación sucedería.

Al parecer, se trataba de una copia del juego Sonic Generations. No soy del tipo gamer, pero sí me atraen algunos videojuegos. Al ejecutar el archivo, comenzó lo raro; el programa se saltó la instalación y pasó directo a la pantalla de título.

En la pantalla del título noté otra cosa extraña, pues en vez de encontrase Sonic sobre el título del juego, solo se podía apreciar un fondo obscuro con la frase «Nuevo juego». De nuevo, sin tomarle importancia, inicié una partida. Pero al iniciar, en vez de la ya acostumbrada introducción, apareció un mensaje muy conocido:

«La diversión es infinita. SEGA Enterprise».

—Majín. OK, esto es algo raro. ¿Un hack?

Posteriormente comencé el juego, pero algo parecía… diferente, pues no me encontraba atrapada en el tiempo, sino más bien en algo similar a un limbo con fondo rojo brillante sin música de ambiente que parecía estar en llamas. Los personajes también parecían extraños, pues podía jugar con Tails, Amy y Shadow en vez de Sonic y Classic Sonic.

Llegados a este punto, me di cuenta de que esta no era una copia normal, mas decidí explorar solo por curiosidad.

Comencé con Tails, pues ese zorrito siempre me ha agradado. Al seleccionar escenario, noté que solo uno estaba disponible; no supe cuál, pues tenía los clásicos signos de interrogación. Al entrar, la música empezó, era una mezcla rara de la tonada de Chemical Plant, pero esta parecía distorsionada. El escenario era Green Hill Zone, por lo cual la música desentonaba horriblemente. Al avanzar, divisé sangre, partes metálicas por aquí y por allá y parecía que el cielo se oscurecía.

El rostro de Tails se mostraba preocupado e inseguro, como si supiera lo que estaba pasando. Proseguí durante tres minutos, avanzando entre los restos de la carnicería, cuando repentinamente me topé de espaldas a cierto erizo. Tails frenó en seco y finalmente habló.

—¿Sonic? ¿Qué ha pasado? ¿Acaso fue Eggman?

Después de un breve silencio, el espín respondió con una voz poco tranquilizadora.

—Oh, ¿te refieres a este Eggman?

Sonic levantó con su mano la cabeza decapitada de aquel lunático doctor, sin ojos y con una expresión de terror irrefutable.

—¿Sonic? —Tails estaba notablemente asustado.

Al final, el erizo se volteó. Este era una malograda copia de Sonic: cuencas vacías, pues en su lugar solo se hallaban dos puntos rojos, espinas grisáceas, voz distorsionada y una impactante expresión.

—¡Sonic! —El zorrito huyó despavorido en dirección contaría al espín, mas este lo siguió a una velocidad casi instantánea. Instintivamente, corrí hacia el otro lado, pero el erizo apareció frente a mí de nuevo. Giré 180 grados y activé el turbo. El rostro de Tails estaba lagrimeando, pero este no era un rostro común, sino un genuino rostro de desesperación e impotencia.

Seguí corriendo hasta que la barra de turbo se agotó, con lo cual Tails gritó desesperado. Cuando comencé a divisar la meta, Sonic apareció y, de súbito, cogió a Tails. La pantalla se puso en negro y en seguida un desgarrador grito sonó a través de los auriculares. La cara del deformado erizo apareció en pantalla y dijo, con su horrible voz:

«Vamos, eso no puede ser todo, tu novio era más audaz».

—Wow, espera, cómo sabes que… —Recordé lo de Emanuel.

Apagué la PC por un rato, pues el juego en realidad era algo… agotador. Algo que no entendía era por qué alguien se molestaría en hacer una copia así de Sonic. Este era, de lejos, el videojuego más relista que había jugado; un programador novato no podría hacer algo así.

Con esto en mente, me recosté y caí dormida. Grave error.

Al poco tiempo de dormir, algo me despertó; ¿un sueño, quizás? No, más bien una pesadilla.

En mi sueño estaba en un limbo negro, corriendo, huyendo de algo que sabía que me dañaría, pero no sabía qué. Más temprano que tarde, un erizo se pondría enfrente de mí y se abalanzaría con sus espinas por delante. El dolor fue tan intenso que desperté gritando de dolor; cuál sería mi sorpresa al ver que realmente estaba sangrando, algo se había clavado en la piel de mi abdomen y la sangre escurría, pero no había indicios de nada.

Buscando algo con lo cual pude herirme, noté que la PC estaba encendida con el juego en donde lo dejé.

Ignorando la sangre, me pegué a la PC. En cuanto toqué el teclado, un nuevo mensaje aparecería en el monitor.

«¿Acaso te vas tan pronto? No, la diversión apenas comienza».

Ya muy alarmada, intenté apagar de nueva cuenta la PC, pero algo me impedía despegarme de ese sitio, como si de repente lo más importante del mundo fuera acabar ese maldito juego.

Después de vendar la sorprendentemente pequeña herida, proseguí con mi desventura. Esta vez jugaría con Amy.

En la puerta del escenario había algo colgando. Al acercarme un poco, noté que era Tails, o lo que quedaba de él. Su expresión mostraba terror, su pelaje se tornó gris, sus ojos rojos y cabe mencionar que le faltaban las colas.

Al entrar, seguía sin saber cuál era el nivel, los signos de interrogación permanecían.

El juego comenzó. El nivel era el mismo, salvo por una excepción: era de noche, mas el cielo nocturno se mostraba rojo, como si algo estuviera siendo quemado bajo él.

Seguí avanzando, no había música de fondo y el ambiente era pesado; no se escuchaba ni un solo ruido, pero sabía que algo malo ocurriría pronto. Al llegar a medio nivel, se escuchaban gritos grotescos, como si estuvieran masacrando a alguien de la manera más vil y cruel posible.

Al avanzar otro poco, encontré la fuente del cielo rojizo. Era Cream, amarrada a un tótem, siendo brutalmente violada por Sonic alrededor de una hoguera. Me quedé estupefacta viendo tal escena, y no fui la única, a Amy se le salían las lágrimas. Una vez terminó, Sonic le prendió fuego al pobre conejillo. Repito, los gritos eran devastadores.

—Sonic… —dijo Amy entre sollozos.

—Oh, Amy. ¿Acaso bienes para unirte?

—¿Cómo pudiste? Ella… ella era una niña.

—Niños, ancianos, toda alma cuenta.

En cuanto tuve el control, me alejé de ese sitio, avanzando por los escombros de lo que algún día fue Green Hill Zone. Avanzara hacia donde avanzara, era lo mismo, ruinas. Ruinas por aquí, ruinas por allá, no había salida.

Avancé en círculos alrededor de cinco minutos. Esta vez, Sonic no me seguiría. Más tarde me enteraría por qué.

En un último intento, traté de regresar al principio, mas recordé que tendría que pasar por la horrorosa escena del crimen otra vez. Demasiado tarde, ya estaba llegando.

Activé el turbo, pues no me quería detener. En cuanto pasé por ese sitio, Amy frenó en seco; pareciera que vio algo, y sí, en realidad vio algo. En un rincón se encontraba Sonic sollozando, sus lamentos eran en verdad deprimentes. Nuevamente, perdí el control de Amy y esta se le acercó. En cuanto esto pasó, mi corazón comenzó a latir más rápido, pues sabía que no era buena idea.

—¿Sonic? —preguntó Amy con un cierto tono de recelo.

—¿Amy?

—¿Qué ocurre, Sonic? ¿Por qué lo has hecho?

—¿Por qué? ¡¿Por qué?! Ahora te respondo.

—¿Qué quieres decir?

—Lo hice por todos ustedes, Amy. ¡Lo hice por ti! —Sonic comenzó a llorar aún más—. Quería protegerlos, ¡quería protegerte!

—¡No me mientas! —Amy estalló en llanto.

—No te estoy mintiendo. Yo, en verdad…, te amo.

La eriza volteó sorprendida.

—Tú… me amas.

—Lo suficiente como para matar.

—¿Entonces, puedo estar junto a ti? —Las lágrimas de tristeza pasaron a ser de alegría y entusiasmo, olvidando todo lo anterior.

—Con una pequeña condición. —Sonic abrazó cariñosamente a Amy.

—¿Que condición? —La eriza estaba en serio emocionada.

Sonic abrió los ojos, que de nuevo eran solo un punto rojo.

—¡MORIR!

El erizo dio media vuelta, tomó del cuello a Amy y se lo trozó de un solo intento. Amy se tambaleó y cayó al piso casi al instante.

—Sonic…

Sonic comenzó a reírse como un maniaco mientras arrojaba al fuego el cuerpo de la crédula eriza

—¡Maldita ingenua! ¿De verdad te tragaste ese cuento barato? ¡EN SERIO CREÍAS QUE PODRÍA ESTAR JUNTO A UNA PUTA COMO TÚ! ¡VAYA QUE ERES UN RAMERA ESTÚPIDA!…

Sonic miró hacia mí, como si supiera que estaba al borde del shock. La pantalla se oscureció de nueva cuenta y un nuevo mensaje se mostró:

«Has aguantado bien, te mereces un premio».

Un video se mostró en el monitor, parecía la toma de una webcam. Era Emanuel, con sus típicos audífonos y lentes, pero algo parecía diferente. Parecía estresado, agobiado, como si algo lo molestara. Conforme el tiempo pasaba, esto era más notorio, pero, casi al finalizar el clip, comenzó a gritar como un loco, desesperado, desorbitado, como si se estuviera quemando por dentro.

Finalmente, tomó un cuchillo de cocina y con él cortó su cuello de lado a lado. La sangre salpicó la cámara y el video finalizó.

Grité desesperada, horrorizada. Lágrimas escurrieron de mis ojos al ver esa terrible escena.

«Ahora sabes cómo murió tu querido Emanuel».

—No te preocupes, pues pronto lo acompañarás —susurró una voz a mi oreja.

Del modo más tranquilo que pude, volteé. En la obscuridad, solo noté dos puntos rojos mirándome fijamente.

—¿¡Quién eres!?

—Yo soy la suma de tus miedos, aquel que acecha desde las sombras, el que te observa mientras duermes. Yo soy un dios.

Tras dar un ensordecedor grito, desapareció. Inmediatamente, corrí hasta donde estaba el sobre y verifiqué lo que contenía. Tras mucho meditarlo, he decidido poner lo que esas hojas decían, pues era una carta de despedida

Mi querida Karla:

En serio lamento esto, y lamento aún más haberte involucrado. Tenías razón, como siempre tenías razón, fue una mala idea. Él gano y ahora debo afrontar las consecuencias.

Sabes, es algo curioso el ver cómo la vida se va en un parpadeo. Algo que crees que no tendrá fin acaba de manera tan efímera. En realidad quería verte, una vez más. Pero el tiempo ahora me lo impide.

Creo que nunca te lo dije, pero ahora aquí lo escribo. Te amo, siempre te he amado. Te amaba en esos días de infancia, te amaba a los doce años. Y ahora, que no puedo verte, te amo aún más que nunca.

Pon mucha atención, pues esto no es un simple juego; en verdad, esto es algo infernal. Él no es una simple mascota, no, es en realidad un demonio.

No me quedan fuerzas para destruir esta maldita USB, por lo cual te lo encargo a ti.

Veas lo que veas, no te preocupes, pues él no te dañará si tú así lo deseas. Recuerda, se alimentan de nuestros miedos, pero principalmente se alimentan de nuestros más profundos temores.

¡Por nada del mundo ejecutes la carpeta S-30, pues es el medio por el cual llegará a ti!

Creo que esto será el adiós definitivo, cuídate. Y por favor vive, por mí.

Posdata: cuida a Mamá de mi parte.
Confieso que, al terminar de leer esto, lágrimas escurrían por mi cara. Él nunca fue mi gran amor ni mucho menos, pero sí llegué a estimarle.

—¡Aquí el estúpido eres tú!

Frenética, tomé el teclado y ratón, y esta vez usé al único personaje que quedaba. A la puerta se le había añadido el cuerpo de Amy, grisáceo, de ojos rojos y ensangrentados.

Al activar la puerta, esta comenzó a derrumbarse; pero había algo más, el nivel era Infernal Zone.

Sin vacilar, me adentré en esta, que era solo los restos de Green Hill Zone. No había suelo; en su lugar, solo plataformas de tierra flotando en una corriente de lava. Para mi poca sorpresa, Sonic me esperaba.

Shadow observó excéntrico, tembloroso, podría decirse que con miedo.

—¿Qué quieres faker?

—¿Faker? No, Shadow, aquí el único falso eres tú. ¿Crees que no puedo sentir tu miedo?

—Yo… yo.

—Ya no te resistas, déjame entrar y sacarme como lo hice con ellos.

Sonic señaló hacia arriba, ahí se encontraban Tails y Amy flotando en la nada.

—¿Cómo pudiste? Ellos eran tus amigos.

—¿Amigos? No, un ser como yo no tiene amigos.

Shadow se abalanzó contra Sonic, mas este lo esquivó. Acto seguido, me encontraba controlando al erizo negro, tratando de saltar sobre las plataformas y evitar caer en la lava.

Saltara hacia donde saltara, volvía a comienzo, como un ciclo vicioso, no tenía fin. Salté alrededor de quince minutos, esto era más tiempo del que había durado con Tails y Amy juntos. La desesperación me corroía, el miedo y la ansiedad se notaban en mi expresión. No sabía qué hacer.

Finalmente, Sonic se aburrió y le ordenó a sus dos lacayos que atacaran. Tails y Amy se abalanzaron sobre Shadow, golpeándolo hasta el cansancio con el martillo, dejándolo caer una y otra vez sin siquiera poder defenderse.

—Shadow, pudiste haber formado parte del equipo, pudiste ser mi mascota, pero decidiste sufrir, y ahora pagarás las consecuencias.

Sonic tomó a Shadow por la cabeza y la sumergió en lava unos breves instantes. Los gritos de dolor de Shadow eran atroces, su cara consumida por el calor espantosa, sus gemidos deprimentes. Justo cuando creía que al erizo no le podía ir peor, Amy lo empujó afuera de la plataforma. Se podía apreciar su cuerpo quemándose, sus gritos eran aún más fuertes que antes. Hasta que finalmente murió calcinado.

—Juntos para siempre… ¿no, Sonic?

—Tú eres el dios.

Las voces de los excompañeros del erizo azul habían cambiado muy drásticamente, pues estas eran voces robotizadas y lúgubres. Como si no fuera ya bastante, los tres voltearon hacia mí y, al unísono, dijeron una misma frase:

—Y tú te nos unirás pronto.

Desconecté la PC de un golpe, mas en mi teléfono comenzó a sonar un audio con las mismas voces.

«No escaparás».

Hace ya algunas semanas de lo ocurrido y aún sigo escuchando esas voces. Cada noche, él me visita en sueños, siempre el mismo sueño, y al despertar, una nueva herida. Esos malditos puntos rojos me observan fijamente desde la obscuridad, acechando. Pronto me internarán en un psiquiátrico, espero estar a salvo en ese lugar. Por favor, te imploro, si encuentras esa maldita USB, destrúyela, pues yo no pude hacerlo. No te dejes llevar y corras el programa por curiosidad, pues echarás tu vida por el drenaje. Y, por sobre todas las cosas, no dejes que se alimente de tu miedo, pues sin eso, ellos no estarían aquí.
There are questions that better not to answer, and there are answers you better not ask... F**K!!! 
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