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Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!



Autor Tema: Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!  (Leído 3384 veces)

Desconectado zolo

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Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!
« en: Agosto 01, 2009, 11:02:39 am »
Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!

¡Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo, por Dios! Algunas veces ni siquiera así es posible hacer que el ordenador obedezca tus designios y se comporte como debe.
Si te has enfrentado ya ante la desagradable situación de que tu ordenador haya dejado de funcionar, lo sentimos en el alma, y además esperamos que algunas de las indicaciones que vamos a ver a continuación te sirvan de orientación en desastres venideros.


Diagnosticar el problema

La primera acción que debes llevar a cabo si tu PC no funciona es buscar el error, pues de otro modo nunca lo podrás solucionar salvo que tengas una suerte sobrehumana. Y si esto fuera cierto, lo más seguro es que no se te hubiera roto el ordenador… Vamos a ver unas cuantas pistas que te pueden ayudar a buscar qué está fallando
.

¿Qué hice por última vez?


Ya se sabe que el aleteo de una mariposa en un extremo del mundo puede provocar huracanes en el otro. Imagínate entonces lo que puede pasar si has hecho algún cambio en el hardware de tu ordenador. Aunque sea algo insignificante y tu lógica te diga que no tiene nada que ver, que es imposible, cualquier cambio que se haya producido justo antes del error debe ser tomado bien en cuenta.
Para diagnosticar errores de hardware en un equipo la mejor forma es el famoso método de Zapstersträussen. De acuerdo, me lo he inventado, pero dado que no tiene ningún nombre, bien podría haberse llamado así. Consiste en ir desconectando componentes no vitales mientras se comprueba si el problema persiste.
Así, ante un típico problema de enciendo el equipo pero no sale nada en pantalla, podríamos empezar quitando todos los periféricos menos el teclado, luego el teclado, tarjetas no necesarias (tarjeta de sonido o capturadora de vídeo, por ejemplo), lectores ópticos, discos duros, memoria RAM (dejando siempre algún módulo)…
Suponiendo que acabaras de instalar algún hardware nuevo, sería el primer sospechoso en la rueda de reconocimiento y, por supuesto, lo primero que deberías probar a desconectar.
Si hemos dejado el sistema reducido a la mínima expresión y el problema persiste, pueden suceder dos cosas: que el método Zapstersträussen no sea tan bueno como te habían contado, o que tengas un problema algo más grave.

Cambiando que es gerundio


Para llevar a cabo un diagnóstico fiable lo más seguro es que acabes necesitando la inestimable ayuda de aquel amigo tan simpático que te deja toquetear su ordenador como propio. Si con el método anterior lograste encontrar un componente con el cual tu equipo se niega a funcionar, lo ideal ahora sería probarlo en otra máquina. Si no funciona, ya tendremos el culpable, y si funciona, habrá que volver a empezar de nuevo. También podría tratarse de una aburrida y recurrida incompatibilidad entre componentes.



Si por el contrario aún no tienes ningún sospechoso en tu lista de candidatos, es posible que lo que falle sea alguno de los componentes principales del equipo. Lo más probable, si al pulsar en el encendido se oye ruido de viento y una bola de paja atraviesa la escena, será que tu fuente de alimentación ha pasado a mejor vida. Por desgracia suelen romperse más frecuentemente de lo que nos gustaría, aunque la buena noticia es que no valen demasiado.
Por supuesto, antes de gastarte un duro en comprar o mandar reparar nada deberás asegurarte, y ¿qué mejor forma que pedir prestada una fuente de alimentación a ese amigo tan recurrido del que ya hemos hablado?
En el caso de que otra fuente de alimentación te proporcione los mismos resultados, deberás ponerte en lo peor. Es probable que lo que falle sea la memoria RAM, el microprocesador o la placa base, además de la tarjeta gráfica, especialmente si al arrancar no aparece nada en pantalla pero una serie de pitidos te taladran los oídos, de los cuales vamos a hablar un poco a continuación.

La placa base intenta comunicarse


Desde hace unos años, las propias placas base pueden decirte qué es lo que está fallando para que no arranque como es debido. Para ello utilizan una secuencia de pitidos que, desgraciadamente, varía de una compañía fabricante a otra. En la actualidad esta función se encuentra un poco de capa caída y en muchos folletos de instrucciones ni siquiera se molestan en especificar las equivalencias de pitidos / dolencia.



Dado que la lista de equivalencias es demasiado larga y aburrida para reproducirla aquí, sólo vamos a ver las más importantes. No las tomes al pie de la letra ya que podrían no coincidir con las utilizadas por tu placa base. En caso de duda consulta la documentación de tu modelo concreto.


  • 1 pitido normal. Suele indicar que el sistema ha arrancado correctamente.
  • 2 o 3 pitidos / 1 pitido sin fín. Error en la memoria
  • 5 pitidos / 1 pitido agudo y otro grave. Error en el procesador
  • 8 pitidos / 1 corto y 2 largos. Error en la tarjeta gráfica
En fin. Esperamos que no tengáis que recurrir nunca a este tipo de diagnóstico pero, que si lo habéis de tener, os sean de utilidad estas simples indicaciones para llevaros por el buen camino y no dejaros caer en la desesperación. En próximos números veremos cómo resucitar el equipo ante problemas de software, normalmente más sencillos -y baratos- de corregir que los de hardware.

Resucitar el PC (II): La rebelión de las ventanas


En la anterior entrega vimos algo de información básica sobre cómo afrontar lo peor que le puede suceder a nuestro ordenador: tener un daño físico en su hardware, pero la mayoría de los problemas, afortunadamente, no son de esa índole. Se tratan en su lugar de diversos errores de Windows.
Vamos a ver algunos ejemplos, esperando que os sean de utilidad para afrontar con estoicidad las pruebas a la paciencia con las que nos hemos de enfrentar a diario.

Posibles causas


Al igual que sucedía con el hardware, te va a ser mucho más fácil solucionar un problema si sabes de dónde procede. Para ello, debes buscar la pauta que lo ha generado. Esta puede ser haber instalado un programa, navegar por páginas que no eran de fiar o quizá haber pasado una agradable tarde borrando librerías DLL.
Tu misión será tratar de dejar el equipo como estaba antes, aunque si no puedes, más abajo tienes información sobre cómo usar la
Restauración del
sistema.


Prácticas comunes


Sea cual sea el motivo, hay una serie de recomendaciones que nunca vienen de más. Son las siguientes:

  • Limpiar el ordenador de archivos innecesarios con algún programa como CCleaner.
  • Eliminar del arranque de Windows programas desconocidos.
  • Analizar el sistema con algún antivirus
  • Activar las actualizaciones automáticas (en el Panel de Control / Centro de Seguridad), o visitar asiduamente Windows Update e instalar los últimos parches.
  • Desfragmentar el disco con alguna utilidad como Defraggler.
  • Mantener actualizados los controladores de los dispositivos.
Problemas de drivers

Los controladores, o drivers, son los causantes de muchos quebraderos de cabeza. Si nada más iniciar Windows te asaltan ventanas de Se ha encontrado un nuevo dispositivo, es que algo anda mal.
A veces Windows hace verdaderas escabechinas con los controladores, instala unos encima de otros, conserva unos archivos con una versión y otros con otra y, por supuesto, eso no es muy sano. Puedes comprobar de un vistazo el estado de tus controladores desde el Panel de Control / Sistema / Hardware / Administrador de Dispositivos.
Si no se aprecia ningún signo de exclamación o interrogación, en principio todo está correcto. De no ser así, podría tratarse de alguno de estos casos:

  • Hardware desconocido. En tal caso debes averiguar de qué componente se trata, e instalar los controladores desde su CD de instalación o descargándolos de Internet.
  • Macedonia de versiones. Tal como comentamos antes, al actualizar un controlador podemos, quizá por error, haber pedido que se conserven unos archivos y otros no, lo que provoca que el conjunto no funcione. En este caso trataremos de empezar de cero, como vamos a ver después.
  • Hardware deshabilitado / que ya no está / o que instalamos forzosamente. El hardware deshabilitado no tiene por qué ser un problema necesariamente. Algunos programas, por ejemplo para crear una red VPN, crean dispositivos que sólo se activan mientras se usa el programa en cuestión. Si por el contrario se trata de un controlador que instalamos forzosamente, y no funciona, lo mejor que podemos hacer es borrar el dispositivo y Buscar cambios de hardware, desde el menú Acción.
Instalar controladores desde cero

La teoría es fácil: antes de instalar un controlador erradicamos cualquier rastro de la versión anterior de la faz de la Tierra, para que el nuevo empiece desde cero y no se vea influido por archivos o configuraciones previas.
Por supuesto, no es necesario llevarlo a cabo cada vez que instalamos una cosa, ya que perderíamos muchísimo tiempo, pero si estamos encontrando problemas, entonces podemos intentarlo.


Lo primero que debemos hacer es desinstalar cualquier entrada referente al controlador maldito desde el Panel de Control / Agregar o quitar programas. Tras esto lo más probable es que tengas que reiniciar el equipo y con esto sea más que suficiente. De todas formas, si te quieres asegurar bien, también puedes ir al Administrador de dispositivos y comprobar si aparece correctamente.
De ser así significa que Windows ha decidido instalar el controlador que le ha parecido mejor sin consultarte, lo cual además de una falta de respeto, no es lo que queríamos. En tal caso tendremos que hacer doble clic en el dispositivo, ir a la pestaña Driver y pulsar sobre Actualizar el controlador.
Esto nos abre la típica ventana que nos da a elegir entre Instalar el controlador automáticamente o Seleccionar de la lista / desde una localización específica. Para forzar a Windows a doblegarse ante nuestra voluntad hemos de seleccionar la segunda opción. Una nueva disyuntiva aparecerá ante nuestros ojos instándonos a Buscar el controlador más apropiado en las rutas o Seleccionarlo de una lista.
Hay que reconocer que, Windows, cuando se pone pesado, puede llegar a serlo. Pues bien, elegiremos de nuevo la segunda opción y, normalmente, nos aparecerán las distintas versiones de controladores compatibles con el dispositivo que conoce. Pero como somos desconfiados por naturaleza, queremos obligarle a utilizar uno en concreto, así que pulsaremos cobre Tengo un disco y, ahora, por fin y tras seis clics de ratón, podremos buscar el archivo INF con los controladores que más nos gusten.

Problemas de DirectX


Hoy en día no son muy comunes, pero alguna que otra vez los controladores DirectX siguen volviéndose locos. Solucionar un problema de esta índole es casi imposible dada la integración con Windows, pero se puede intentar a la desesperada varias opciones.
La primera, intentar reinstalar DirectX. De hecho, es la única opción realmente recomendable, ya que no tiene posibles contraindicaciones y después de hacerlo puedes manejar maquinaria pesada. La forma más fácil de hacerlo es descargar el último pack DirectX Redistributable. El motivo para no utilizar el instalador normal de DirectX es que este normalmente te dice que ya lo tienes actualizado y no hace nada.
Si esto no te ha servido absolutamente para nada, y tus problemas han surgido de la nada desde hace poco, entonces puedes intentar restaurar el sistema. Veremos algo más de información al respecto en próximas entregas.
Pero si te das por vencido, aunque quieres morir luchando, entonces puedes probar a desinstalarlo. En Softonic disponemos de DirectX Erradicator si bien, sinceramente, las probabilidades de que esto arregle algo en vez de romperlo más, son tirando a escasas.

Problemas varios


Dada la complejidad de un sistema operativo, la cantidad de problemas con los que te puedes topar es casi infinita. Por ello, y por no saturar Internet con un texto de igual longitud, para resolver pequeños desaguisados no hay nada mejor que utilizar alguno de los estupendos programas de optimización general disponibles.
Algunos ejemplos:

  • TuneUp Utilities 2008
  • System Mechanic
  • RegCleaner
  • Registry Mechanic
  • Advanced System Optimizer
Resucitar el PC (III): Modo seguro y restauración

Si bien es un básico desde hace unas cuantas versiones, algunas personas lo desconocen aún. El modo a prueba de fallos es, además de una traducción un tanto estrafalaria de Safe Mode, o modo seguro, una buena herramienta para solucionar algunos errores.



Para acceder a él hay que pulsar F8 durante el arranque de Windows y después seleccionar la opción. Si ha habido un problema en el arranque la última vez que iniciamos Windows, entonces nos aparecerá directamente el menú de selección, sin necesidad de pulsar ninguna tecla.
A diferencia del arranque normal, mientras arranca Windows en el modo a prueba de fallos no nos sale una -¿bonita?- pantalla con una barra de progreso, sino que la pantalla se nos llena con la lista de archivos. Cada archivo cargado por Windows aparece ahí, de modo que si el arranque se corta al llegar a alguno en concreto, al menos sabremos por dónde puede estar el problema.

Ventajas del modo a prueba de fallos:



  • Carga controladores por defecto para todos los dispositivos, lo cual evita que el sistema se cuelgue si los problemas están causados por alguno concreto
  • No arranca programas adicionales al inicio, por lo que suele escabullirse de virus y troyanos que sí afectan al arranque normal
  • Si necesitas reemplazar un archivo del sistema, es posible -dependiendo de qué archivo sea- que este no esté en uso, ya que el modo a prueba de fallos carga menos archivos
  • Se puede hacer una Restauración del sistema de forma segura
Restauración del sistema



Si alguna vez te has preguntado qué se esconde bajo la misteriosa carpeta System Volume Information, la solución a dicho enigma es, sí, exactamente, los archivos para restaurar el sistema. Aunque pueda parecer magia, lo cierto es que nada más lejos de la realidad.
La Restauración del sistema no es más que una copia (de hecho varias) que hace Windows periódicamente, además de al instalar algunos programas o bajo petición, del Registro de Windows y de los archivos que se han modificado.
Su principal objetivo es dejar Windows tal y como estaba unos días atrás, cosa que no siempre logra hacer con demasiada pericia. Es por ello por lo que no se debe usar a la ligera. No destruirá tu equipo ni prenderá fuego a tu casa, pero te podría provocar algún que otro dolor de cabeza innecesario si lo utilizas a todas horas.



Se activa y desactiva desde el Panel de Control / Sistema / Restauración del sistema, aunque por defecto viene activada. Desde esta misma ventana puedes elegir el tamaño en disco que se reservará para esta función en cada unidad. Si tienes varios discos duros, puedes desactivar esta función en aquellos donde no esté instalado Windows, pues generalmente no será de gran ayuda.
¿Así que tu Windows está hecho polvo y quieres intentar restaurarlo? Está bien. En tal caso lo primero que debes hacer es abrir el programa en cuestión, que se encuentra alojado en el menú inicio, planta Accesorios, puerta Herramientas del sistema. Te aparecerá una ventana donde podrás elegir entre Restaurar el sistema a un estado anterior o Crear un punto de restauración.



Tras pulsar sobre la segunda opción, nos saldrá un calendario. Los días marcados en negrita son aquellos en los que hay alguna copia de seguridad guardada. Así pues, ahora toca hacer memoria y pensar en el último día que recuerdas que el equipo funcionaba a la perfección, para elegir la última copia que nos sirva.
Una vez elegida, y en cuanto que pulsamos Siguiente, Windows nos contará una historia sobre que el sistema se va a reiniciar, y así es. A partir de ahora sólo podemos quedarnos cruzados de brazos y ver cómo Windows hace el trabajo sucio. Se reiniciará, hará el cambio y quizá vuelva a reiniciarse una vez más. Cuando haya finalizado, una ventana nos avisará de ello, recordándonos que si algo ha ido mal, podemos deshacer los cambios desde la herramienta Restaurar el sistema (ahora aparecerá una tercera opción para ello).
Y voilá, habremos viajado al pasado.

Resucitar el PC (IV): Reinstalar Windows


En anteriores ocasiones hemos intentado por todos los medios salvar los platos y librar Windows de los distintos males que lo acechan en cada esquina. De igual modo, también hay que saber aceptar una derrota y cuándo retirarse.
Sí, antes o después la forma más rápida de acabar con los problemas será empezar de cero, enfrentándonos a la ardua y repetitiva tarea de reinstalar el sistema.


A continuación vamos a presentar una serie de indicaciones que esperamos os sean útiles cuando os encontréis ante esta situación.



La idea


La idea, o el planteamiento teórico, de este asunto es la siguiente: Queremos que reinstalar Windows sea lo menos traumático posible, que el sistema quede lo más parecido a como lo teníamos antes y que todo esto sea llevado a cabo en el menor tiempo posible.
Parece una tarea difícil, pero siguiendo unas pequeñas indicaciones, lo lograremos, siguiendo este esquema:

        Preparar para la reinstalación
  • Reinstalar
  • Configurar el nuevo Windows
  • Eliminar copias de seguridad / duplicados
1- Preparar para la reinstalación



Se trata del paso más importante. A la hora de reinstalar Windows no hay que tirarse de cabeza a formatear el disco duro y después ya nos preocuparemos por aquellos documentos únicos donde se guardaba aquella importantísima contraseña que ya nunca recuperaré o sucedáneos. Si dudas de si vas a necesitar algo en el futuro, no lo borres.
El planteamiento ideal consiste en no borrar absolutamente nada. En lugar de eso, se instala Windows en otro disco duro o partición (si tenemos) o se renombran las carpetas del sistema para que el nuevo Windows no se mezcle con el viejo. Lo bueno que tiene la primera opción es que los dos Windows convivirían durante el tiempo suficiente para que realicemos la transición, de modo que podamos volver a él si se nos ha olvidado copiar alguna configuración, o algo así
.
En cuanto a la segunda (renombrar las carpetas), no requiere de otro disco duro, pero sí que necesitaremos algo de ayuda para renombrarlas. Las carpetas que hemos de renombrar para que el nuevo Windows no se mezcle con ellas son Windows, Archivos de programa y Documents and Settings -algunas de ellas están ocultas- y, por supuesto, no las podemos renombrar desde el propio Windows. Así pues, necesitaremos algún disco de arranque con soporte NTFS, LiveCD, o la ayuda de otro SO que tengamos instalado simultáneamente.

Guarda la configuración de los programas


Aún así, y para curarnos en salud, es mejor que intentemos guardar manualmente la configuración de nuestros programas críticos. En el caso de Firefox y Thunderbird, es realmente sencillo, pero para evitar repetirnos.
Si utilizas Outlook (Express), el traspaso no es tan fácil, aunque no imposible. En este caso deberás mantener a buen recaudo tus archivos PST/DBX, para después importarlos en tu flamente Windows nuevo.
Algunos programas (donde se incluyen los anteriores), tienen la mala costumbre de guardar su configuración en
Documents and Settings\tu.usuario|Application Data o incluso en Documents and Settings\tu.usuario\Local Settings\Application Data, por lo que es también recomendable cerciorarse de que dichas carpetas no se van a esfumar de la faz de la Tierra. Por último, también las hay que utilizan subcarpetas en Mis documentos (últimamente lo hacen muchos juegos con sus partidas grabadas) o en su propia carpeta de instalación (generalmente Archivos de programa).
¿Has puesto a buen recaudo tus documentos y correos? ¿Están a salvo las descargas de eMule, Torrent, Ares? ¿Seguro que no perderás la configuración personalizada de algún programa? ¿Tu fondo de pantalla? ¿El tema de Windows? Entonces continúa.

Guarda tus documentos


Más vale prevenir que curar, y con esos documentos únicos que tanto te costó crear mejor no arriesgarse. Así pues, localízalos y ponlos a buen recaudo. Salvo que hayas cambiado las rutas por defecto de Mis documentos o alguna otra cosa (y, si lo has hecho, lo sabrás), se encontrará también sumergido en Documents and Settings\tu.usuario, e igual para el Escritorio.

2- ¡A reinstalar se ha dicho!


Mucha gente le tiene pánico a la ventana de instalación, pero lo cierto es que tampoco es para tanto. Si finalmente el destino de tu nuevo sistema va a ser otro disco o partición, puedes incluso iniciar la misma desde Windows. Y si no, entonces habrás de introducir el CD en la unidad y reiniciar el ordenador.
¿No ha pasado nada? Bueno, entonces puede ser que no hayas pulsado cualquier tecla para iniciar desde el disco cuando se te pidió, o puede que no esté configurada correctamente la BIOS del sistema para que arranque desde el CD. Si este es tu caso, consulta la documentación de tu placa base para saber cómo darle prioridad al arranque del CD con respecto a los discos duros.
Después de esto, ya queda poco por hacer. Tan sólo deberemos, si tenemos varias particiones o discos, fijarnos bien en que lo instalamos donde queremos, además de elegir la opción correcta cuando nos pregunte si queremos formatear la unidad o dejarla como está. Según la versión que estés instalando, la posición de la Luna y el color de tu ropa, es posible que te pida consejo para más datos: configuración horaria, idioma del teclado… En fin, nada del otro mundo.

3- Configurar el nuevo Windows




Instalar Windows ha sido lo más fácil. Ahora viene la pesadilla: intentar dejarlo todo como estaba. Esta tarea requiere bastante paciencia, aunque nos llevará menos tiempo si lo hemos dejado todo bien preparado para el cambio.
Si guardaste perfiles / configuraciones / archivos de los programas, ahora deberás ir aplicando / copiando estos archivos a su respectivo programa para que quede como estaba. No hace falta comentar que una de las principales ventaja de los programas Portable, tan de moda en la actualidad, es que no necesitan ser instalados y, por tanto, funcionarán exactamente igual tras reinstalar Windows.

4- Borrar copias y duplicados


¿Está todo correcto? ¿Seguro? ¿No falta nada? Entonces puedes empezar a borrar todo aquello que tienes de más. Copias que hiciste de documentos, las carpetas Archivos de programa y demás de la instalación vieja, etc.
Además, es posible que en el arranque de Windows te aparezcan dos Windows, aunque tú ya hayas aniquilado sin piedad a la versión anterior. A nadie le gusta tener que esperar medio minuto para que empiece a cargar el SO de modo que, si este es tu caso, lo mejor es que pongas fin a esta situación.



La opción segura para ello es ir a las Propiedades del Sistema (en el Panel de Control), pestaña Avanzada, Inicio y Recuperación. Ahí puedes marcar el Windows que se cargará si no pulsas ninguna tecla, así como el tiempo de cuenta atrás. Normalmente el que aparece marcado es el correcto, de modo que sólo habrías de cambiar la cuenta atrás (o eliminarla).
La opción avanzada, y no recomendada bajo ningún concepto si no sabes lo que estás haciendo, es editar el archivo BOOT.INI y borrar directamente la línea del SO viejo.
¿Ya has terminado y estás contento con el resultado? En tal caso, quizá deberías pensar en hacer una imagen de disco, de modo que la próxima vez que tengas que reinstalar el proceso sea mucho más sencillo, rápido y automático.


Fuente: quibit en foroxd
« Última modificación: Mayo 01, 2010, 10:45:47 pm por alma_triste »
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Desconectado Xuleta

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Re:Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!
« Respuesta #1 en: Marzo 02, 2020, 12:19:36 am »
Zolo una pregunta , donde estaba el hilo en el que recomiendan los pc a comprar ....


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Re:Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!
« Respuesta #2 en: Marzo 02, 2020, 08:16:47 am »
Creo que es este.

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Desconectado UnclePhol1

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Re:Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!
« Respuesta #3 en: Febrero 03, 2021, 10:55:31 am »
He leído la historia A veces sigo sin entender

Desconectado zolo

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Re:Resucitar el PC (I): ¡Esto no arranca!
« Respuesta #4 en: Febrero 03, 2021, 02:53:21 pm »
¿Y que es lo que no entiendes??
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