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Bolaño Roberto - Ultimos Atardeceres En La Tierra



Autor Tema: Bolaño Roberto - Ultimos Atardeceres En La Tierra  (Leído 445 veces)

alma_triste

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Bolaño Roberto - Ultimos Atardeceres En La Tierra
« en: Septiembre 15, 2010, 03:59:14 pm »
Bolaño Roberto - Ultimos Atardeceres En La Tierra

RESEÑA:
La escritura al desnudo en el relato “Últimos atardeceres en la tierra” de Roberto Bolaño

Los últimos atardeceres en la tierra son atardeceres sin historia en este cuento de Roberto Bolaño, mejor podríamos hablar de una historia sin contar que se aferra a un presente puro y se desliza hacia un final inconcluso. No hay grandes acciones, no se llevan a cabo grandes actos, sólo somos los espectadores de un viaje que no pretende fijarse un itinerario y que nos pasea por los atardeceres a la espera de algo que siempre está por suceder pero no sucede, algo que podemos sentir en la lectura que será terrible. El efecto que logra Bolaño es el de la angustia por lo que no sucede, por la sombra de lo atroz que está ahí latente en las palabras a punto de saltarnos desde la pagina pero permanece acechándonos hasta el final.

Tampoco hay en este cuento personajes caracterizados, sólo están ahí apenas delineados, ni mucho menos lugares descriptos o un tiempo determinado. Todo lo que reconocemos como elementos tradicionales de un cuento se desvanece. Todas las categorías quedan al descubierto. Los componentes de la narración se muestran como tales a tal punto que los personajes son sólo letras, trazos dibujados en un papel, pedazos de escritura, y el lector es quien puede darles forma. El tiempo es sólo el presente porque los tiempos más usados en una narración como los pretéritos, son desechados porque la ficción pretende desnudarse frente al lector y, del mismo modo, los lugares no se describen, sólo constituyen una indicación del espacio de las acciones:

La situación es ésta: B y el padre de B salen de vacaciones a Acapulco. Parten muy temprano, a las seis de la mañana. Esa noche, B duerme en casa de su padre. No tiene sueños o si los tiene los olvida nada más abrir los ojos. Oye a su padre en el baño. Mira por la ventana, está oscuro. B no enciende la luz y se viste (…) El paisaje al principio, ocupa toda la atención de B, que tiende (o eso cree él) a la melancolía, pero al cabo de las horas las montañas y los bosques se hacen monótonos y B prefiere dedicarse a leer un libro (2001:37 ) .

Se disuelven todos los sistemas de orden temporal y espacial, se quiebran las nociones unificadas del personaje, así, se trata de poner al descubierto la ficción horadando sus principales procedimientos. En cualquier manual de literatura se nos dice que un cuento es una narración de acciones realizadas por personajes en un lugar y tiempo determinados, pero “Últimos atardeceres en la tierra” de Bolaño es un cuento cuyas acciones sólo consisten en un dejarse ‘ir’ y un dejarse ‘ser’ más allá del tiempo y el lugar que poca importancia tienen.

Además, las categorías autor y personaje se mezclan intencionalmente, ya que Bolaño quiere que lo confundamos con B y al padre de B con su propio padre, juega con la eterna confusión entre autor y narrador y hace evidente en la escritura que tomó su vida como fuente literaria del mismo modo que Kafka también ya lo había hecho en algunos de sus cuentos. En varios relatos como “Un sueño” o novelas como El castillo, observamos que Kafka también juega con la confusión autor-narrador nombrando a los protagonistas con la misma inicial de su nombre, K. Y en relatos como “Un confusión cotidiana”, Kafka además pone al descubierto sus personajes mostrándonos que son sólo letras de modo similar al cuento de Bolaño :

A pesar de esa incomprensible conducta, B entró en la casa a esperar su vuelta. Y ya había preguntado muchas veces si no había regresado aún, pero seguía esperándolo siempre en el cuarto de A. Feliz de hablar con B y de explicarle todo lo sucedido, A corre escaleras arriba. Casi al llegar tropieza, se tuerce un tendón y a punto de perder el sentido, incapaz de gritar, gimiendo en la oscuridad, oye a B -tal vez muy lejos ya, tal vez a su lado- que baja la escalera furioso y que se pierde para siempre (1999,1150) . Escribir es poner en el papel un intento de narrar, la escritura enfrenta al escritor a un abismo. Siempre que nos acerquemos a un texto de Bolaño corremos el riesgo de no poder dejar de incluir en el desarrollo de nuestro análisis la palabra “abismo”. El protagonista no llega a ninguna parte, el tiempo y el espacio no nos instalan en ninguna parte y la “historia” no tiene final, texto inconcluso el de Bolaño como todos los de Kafka, son escrituras de lo incesante. En “Últimos atardeceres en la tierra” no hay fin y la existencia siempre continúa, sobrepasa las líneas de la página que quedan fuera del alcance del lector, esto también pasa en los textos de Kafka y fue pensado por los críticos y por él mismo como la evidencia del fracaso de la escritura. Pero en Bolaño hay una superación del fracaso porque lo inconcluso se pone en evidencia en la escritura misma para que el lector se entere del malestar que hay en el fondo de todo objetivo literario. Kafka se esforzaba por escribir y sus intentos no tenían fin pero Bolaño escribe para poner en palabras el esfuerzo de la escritura. La literatura es lo incesante para Bolaño y sabe que si desnuda en sus cuentos el mecanismo de la escritura podrá hacer que lo inconcluso sea lo que paradójicamente le permita seguir escribiendo.

Por eso, Bolaño en este cuento nunca deja que el lector pierda la conciencia de que está leyendo, no lo deja sumergirse en una historia, ni disfrutar de un cuento, lo único que permite que envuelva al lector es el ambiente melancólico logrado por el simple vagabundeo de los personajes que no tienen nada que hacer ni decir más que dejar transcurrir los atardeceres. Otra vez la angustia aparece, la desesperación del lector frente a todo lo que no sucede pero que parece que está por ocurrir, los personajes parecen espectadores de la nada sin poder cambiarlo.

Los comentarios más comunes de la obra de Kafka versan acerca la prosa densísima, claustrofóbica y casi desesperante por la futilidad de todos los esfuerzos de los personajes por lograr un objetivo imposible de manera que el lector se va desesperando junto al personaje por la situación. Pero la pregunta que debemos hacernos es cómo se logra ese efecto en el lector, indagar qué hay más allá de esa escritura que intenta poner en evidencia algo. Bolaño no intenta sino que pone al descubierto el deseo de la escritura y la dificultad del escritor para llevar a cabo su propósito aunque sabe que fracasará, su narrativa no es densa ni claustrofóbica pero sí es desesperante ya que al igual que Kafka expone los obstáculos en los intentos por lograr un objetivo literario.

Hay algo más allá de los textos que “hace” al texto kafkiano y al de Bolaño y es el problema del lenguaje, el de la representación, el de la realidad. No podemos abordar la obra de Bolaño si trasladamos nuestra lectura a la “realidad” que se supone que el cuento representa.

por Eugenia Fernández
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